jueves, 7 de marzo de 2013

Cap5: Noble Dureza


 Anastasia: Ya van varias semanas desde que deje a mis hijos solos ¿Cómo estarán pasando? La verdad siento una gran angustia ¿estarán bien? Mañana mismo emprenderé el viaje de regreso  dijo doña anastasia a su hermana, mientras estaban sentadas en el comedor de la casa tomando una tasa de te  Ya he resuelto vender varias bestias, en unos días estarán llegando a traerlas sus compradores. Qué bueno que todo salió a como me lo esperaba ¡hasta mejor! Ahora necesito saber si están a como las deje en buen estado. Creo que no debo preocuparme, están en buenas manos ¡me refiero a Jonás por supuesto! Jeje  sonrió la señora junto a su hermana  mi Larius no nació para cuidar de ellas, algún día encontrara el propósito que le pertenezca a su andar.

Margaret: si, tu Jonás sabe cómo cuidar las bestias eso lo aprendió de su padre.

Dicho esto doña Anastasia la miro con un poco de tristeza y su hermana lo pudo captar, en el mismo instante.

 Margaret: ¡Anastasia te fue excelente! hiciste muy bien en quedarte unas semanas más del tiempo que habías acordado. Gracias por hacerme caso jeje  comento mientras sonreía la anciana tomándole la mano a su hermana  tu carruaje está listo, aunque más que carruaje pareciera carreta vieja la que trajiste, estoy segura que a propósito trajiste tal cosa. También está listo el equipaje, tu criado ya puso todo en su lugar, solo falta que busques a tu gato. Ese gato blanco que extrañamente se vino contigo. 

Oh hermana que hermoso y grande es ese gato ¡me encanta esos ojos verdes! Son tan mágicos  brillan como diamantes. Su pelaje es muy fino, tiene un gran volumen en su cola ¡es tan sedosa! Sus orejas rosadas y su nariz del mismo tono lo hacen parecer un bello peluche. Ese collar con esa piedra tan bella Color verde esmeralda lo hace ver aun más bonito ¿Por qué no me lo dejas? ¿Déjamelo de regalo que dices?

 Anastasia: Hermana Con mucho gusto lo haría  pero este animal es el consentido de Ariela, lo quiere tanto ¡no te imaginas cuanto! Ella duerme con él, lo baña (aunque no lo creas), lo vive limpiando, lo mima, lo abraza, le compra un sin números de juguetes ¡o si no ella misma se los hace! En fin no puede vivir sin él.
 Margaret: ¿entonces hermana porque te lo trajiste? ¡Debería estar muy triste mi niña Ariela!
 Anastasia: no me dejaste terminar. Todo eso pasa a no ser que yo me valla sola de viaje, Si es así, ella misma insiste en que me debo llevar al bendito gato. Por mi no hay problemas, ya que en lo absoluto me molesta, a diferencia de otros gatos este es muy obediente y tranquilo. Hay momentos que hasta creo que me entiende sin decirle ni una palabra. 

Así que por eso no te lo puedo dejar lo siento hermana  Le dijo mientras el gato llegaba ronroneando a las piernas de ella  vistes ya sabe que nos vamos jeje es tan obediente – doña Anastasia lo acariciaba en el cuello al mismo tiempo que el gato disfrutaba – mira te dejare de regalo la bestia que traje de muestra. Está preñada y de allí sacaras una más. 

Para la anciana Margaret fue muy buena noticia, porque esto significaba que tendrían lana y leche por un buen tiempo. Estos animales eran muy grandes del tamaño de un bovino adulto, al contrario de ellos tenían mucha lana, que los cubría como a una oveja. Eran animales pacíficos, muy rápidos de asustar, y su carne era exquisita, en fin era un animal muy útil, por esto la anciana estaba muy feliz. Además de que su hermana le dejase una bestia con futura cría, solo significaba que las cosas estaban bien en las casa de los Midler y que tenían muchas bestias sanas, es decir que no estaban pasando calamidades.

 Erakio: ¡Cuñada! Mire que grata noticia encontrarla aun aquí. Pensé que cuando ya volviese del campo no la encontraría. 
 Anastasia: Pero qué barbaridad no puede ser, ¿ya no me quieres aquí verdad Erakio? Jaja que barbaridad ya me estas corriendo. No vengo muy seguido y aun si te estorbo.
 Erakio: ¿Cómo es posible eso cuñada? Todo lo contrario, no diga eso ni en broma, que mi Margaret se lo va a creer y tendré problemas con ella.– dijo sonriendo el señor. 

Erakio era el esposo de la hermana de Anastasia, este señor era alguien muy risueño, que le encantaba pasar horas y horas platicando con quien pudiese. Aun a su avanzada edad se creía un joven de veinte años "Corazón de joven" se decía, buscaba a cada momento cosas que hacer, o que regalarle a su esposa. El siempre afirmaba que “El amor es para siempre, aun si el cuerpo deja de existir”, y por ello trataba de demostrárselo a su Margaret día a día desde hace 40 años, cuando fue que contrajeron nupcias siendo muy jóvenes. 

 Anastasia: jeje si cuñado tranquilo despreocúpese, ella sabe que es broma.
 Erakio: ¡Mas me vale! por mi propio bien espero así sea jeje  Sonreía mientras le decía a Doña Anastasia  si cuñada usted quédese todo el tiempo que desee, esta casa es su casa. A mí me hace feliz, que con su presencia alegré a mi Margaret.
 Margaret: si amor gracias, como siempre queriéndome hacer feliz. 

Doña Anastasia observaba la felicidad de su hermana con su esposo. Le daba mucho contentamiento el ver a su hermana tan feliz, aunque por dentro anhelaba de gran manera poder volver a estar así con su esposo, tristemente sufría en silencio la ausencia de él, desde hace mucho tiempo. No sentía envidia ni enojo, lo que experimentaba era aquel sentir, que cualquiera tendría al haber tenido algo tan valioso que después sin culpa alguna lo llegase a perder. 

 Erakio: cuñada disculpe ¿al final si se quedara más tiempo? Mire que si es así debería avisarle a sus niños que la están esperando en casa. 
 Anastasia: Si tanto insiste mañana mismo me iré Don Erakio – dijo poniendo serio el rostro para después sonreír.
 Erakio: ¡no me de esos sustos que de verdad pensé que estaba enojada! 
 Anastasia: jeje no Erakio mañana mismo me iré de vuelta a mi hogar. Ya han pasado muchos días desde que me fui, me hacen faltas mis niños. Tengo una gran necesidad de dormir en mi cama, en la casa bajo el mismo techo que mi Jonás, mi Ariela y mi Larius. Agradezco tanto que seas tan amable conmigo, no te imaginas cuanto. 
 Erakio: nada, nada, Anastasia es un placer ya te dije. ¡La casa de mi amor es tu casa! 
– Margaret: amor también es tu casa. Qué cosas dices. 
 Erakio: lo sé amor pero lo mío es tuyo, no me falta especificar que es lo mío, porque todo es tuyo. 
 Margaret: gracias mi viejo eres una bendición para mi vida, gracias. Aunque recuerda que ambos nos pertenecemos  dándole un beso le dijo.
 Erakio: bueno Anastasia está bien, tienes toda la razón tus amores son tus hijos y no veo razón algunas para que te estés privando de estar con ellos. Mañana mismo te encaminare muy temprano hacia tu casa ¿está bien? 
– Anastasia: muy bien Erakio, muy bien.

Se fueron a dormir luego de haber hablado un buen rato, luego de compartir sonrisas y anécdotas del pasado. Siendo las que más recordaron de la niñez llena de hiperactividad de Larius, sus incontables accidentes que le solían suceder, por su manía de explorar las cosas.
Está era La última noche lejos de sus hijos. Al parecer doña Anastasia tenía una sensación que le hacía pensar, que algo estaba por suceder o que ya estaba sucediendo, su instinto de madre no le fallaba, ya que su hijo Larius yacía en su casa, golpeado y maltrecho por lo ocurrido en el bosque. 

Al amanecer se levantaron muy temprano, como ya estaba previsto se dispusieron en marcha. El carruaje desde el día anterior estaba listo con algunas provisiones, frutas y legumbres que su hermana le había aliñado. El gato yacía dormido en la parte superior del la montaña de cosas que estaban en dicho carruaje. 

 Anastasia: Gracias por todo hermana, no te miento cuando digo que venir aquí, me reconforto mucho. Hace mucho que no me quedaba tanto tiempo como lo hice estas semanas. He notado que has cuidado maravillosamente de tu hogar, de tus hijos y hasta de Erakio jeje que grato es vivir así, aunque tampoco me quejo de mi vida con mis niños. 
 Margaret: Tu sabes hermana que este lugar también es tu hogar y el de tus hijos ¡lástima si Anastasia! tus niños no vinieron, espero en la próxima si me los traigas. Mira que casi no ven a sus primos, luego ni se reconocerán cuando se vean en los pueblos. 
 Anastasia: por cierto ayer tus hijos no vinieron a dormir ¿se habrán quedado cuidando las tierras verdad? 
 Margaret: si hermana es lo más seguro, ay discúlpalos no sabían que te irías hoy, si no aquí estuvieran despidiéndote. 
 Anastasia: despreocúpate yo sé como son los jóvenes, sus vidas están basadas en no estar en un solo lugar.

Dicho esto comenzaron a andar Anastasia su criado y su gato. A caballo iba Erakio como le había prometido que la encaminaría un buen trayecto hacia la casa de ella. 

 Erakio: Bueno cuñada aquí la dejo, espero llegue con bien. Este trayecto es el más seguro del reino, ya que por aquí transitan los soldados y los guardianes del castillo. Los malhechores la piensan dos veces antes de hacer alguna fechoría por aquí. 
 Anastasia: si muchas gracias Erakio, una vez más te lo agradezco. Ya sé que por aquí difícilmente me pasara algo malo. Has ido mucho más allá de donde me dejarías, ¡devuélvete mira que se te va hacer muy tarde! 
 Erakio: calma cuñada llegare a tiempo ¡Entonces nos vemos! saludos a tus retoños, en especial a Larius. Dile que espero llegue pronto a la casa deseo hablar con él. 
 Anastasia: Mmm espero no digas nada de lo que no debes. Larius es muy diferente creo que en su normalidad reposa mi tranquilidad. 
 Erakio: despreocupa cuñada, no se puede revelar algo a alguien cuando aun no está listo. 
 Anastasia: nunca lo harás ya te dije que él es normal. No hay indicios de lo contrario, y espero que así sea para siempre. 
 Erakio: está bien, solo lo estaba invitando para platicar, a él le encanta que le cuente anécdotas del campo, además me cae muy bien su presencia. Como quisiera que se llevara de mejor manera con mis hijos, pero son como el agua y el aceite jaja solo Ariela y Jonás son tolerables por ellos. Pero bueno entonces ten cuidado, manda un mensaje con tu pajarillo cuando llegues ¿lo llevas verdad? 
 Anastasia: si la llevo, fue lo primero que empaque ¡mira allí está en la jaula! No se me olvidaría. 

Se despidieron siguiendo su camino cada quien, el de vuelta a su casa y ella de vuelta donde sus hijos. No habían pasado más de unos cuantos kilómetros cuando se topo con varios soldados montados a caballos, estos soldados poseían un especie de armadura ligera, dicha armadura era para diferenciar a los soldados en simples misiones, con los que estaban en misiones de combate ya que las armaduras de combates eran totalmente diferente a las que llevaban estos en sus cuerpos.

Los soldados la vieron deteniéndose de inmediato, se bajaron de sus caballos se formaron en frente de ella. Doña Anastasia pareció ponerse un poco nerviosa, mirándolos detenidamente. Ya el carruaje no estaba en movimiento por que los soldados obstruían el paso en el camino. Estos hombres eran como veinte en total. Uno de ellos era el más viejo, esto suponía que tenía mucho tiempo desde que había entrado al servicio del rey y su ejército. Era un hombre con aspecto muy tosco, con muchas cicatrices en su cuerpo y rostro. 

 Es un honor tener en frente a la esposa del gran General Real Midler ¡muestren respeto! – exclamo el soldado más viejo. 

Todos los demás soldados desenvainaron sus espadas y las enterraron en el suelo, mientras que el soldado más viejo toco con una rodilla el suelo. 

 Anastasia: ¡no, no por favor levántese! No se arrodille. 
 Mi señora es lo menos que podemos hacer, su esposo es el causante de muchas buenas obras en el pasado, si no fuese por él y algunos más, tal vez la paz del reino no estaría como lo está ahora. 
 Anastasia: gracias pero, fue muy alto el precio que pago mi familia por dichas cosas. No reniego, porque sé que mis hijos y muchas personas están disfrutando de la tranquilidad que hay hoy en día, aun así la falta que hace aquí es terrible  dijo llevando su mano extendida sobre el lado izquierdo del pecho  se que para mis hijos es lo mismo. 
 Mi señora entiendo tal dolor yo perdí un hijo en el pasado, no puedo decir que lo he superado, pero sé que murió defendiendo a sus ideales, la muerte de él, como la de su esposo no fue en vano dijo el soldado con la mirada hacia el suelo. 
 Anastasia: sabias palabras dices, no lo puedo negar soldado. Si no es mucha molestia me encantaría seguir mi camino mis hijos me esperan.

Cuando dijo esto los soldados despejaron el camino quedándose al lado de este en filas de diez a cada costado, para que ella pasara. 

 Mi señora déjeme, mandar un soldado con usted para que la escolte hasta su casa. 
 Anastasia: pierde cuidado muchas gracias, no es necesario pronto llegare. Ya falta unas cuantas horas para que llegue hasta mi destino. 

El soldado no siguió insistiendo y con un gesto desistió de la decisión. Doña Anastasia de vuelta a su camino siguió un poco más rápido. El carruaje iba movida por cuatro caballos muy fuertes. Ya se aproximaban como tres horas desde que había visto a esos soldados cuando de repente a lo largo, fuera del camino se avistaron cuatro jinetes, que venían corriendo en dirección hacia ella.

Estos jinetes venían vestidos con capaz negras con capuz, no mostraban el rostro, sus vestiduras estaban hechas en partes de cuero. Su aspecto era misteriosos, Doña anastasia se detuvo una vez más.



Cuando al fin llegaron a acercarse a ella, se posaron en frente de su carruaje sin bajarse de sus caballos mientras estos tiraban espuma por sus hocicos, al parecer su recorrido había sido a gran velocidad desde hace ya una gran distancia.

 Señora anastasia ¿cómo ha estado? Tanto tiempo sin verla ¡Me honra con su presencia! Al parecer el tiempo ha sido lento en usted sigue igual de bella, que hace catorce años atrás cuando la vimos por última vez. Qué bien que la encontramos íbamos en dirección a su hogar necesitábamos indagar algo y ver su veracidad.  la mirada de este hombre parecía malintencionada y fría. 
 Anastasia: ¡Yo no recuerdo tu rostro! ¿Qué es lo que buscan? Ustedes no tienen nada que hacer en mi casa, nada en absoluto. ¿Acaso ya han olvidado del trato que mi esposo hizo con ustedes? ¿O es que se los tengo que recordar? 

 Si es normal que no me reconozca, ya que usted no me conoce a mí, pero yo si a usted, le digo señora que no se nos han olvidado a nadie en el reino del trato, que se dispuso a gusto de Aron Midler el gran soldado del reino. Pero, no lo olvide usted tampoco cuales son las condiciones en que se deben de dar. 
 Anastasia: si lo sé, el rey nos dio el visto bueno sabiendo que solo dos de mis hijos poseían en sus entrañas la herencia de esos poderes malditos, que ustedes también poseen. Declaro que si hubiesen sido los tres que poseyese tal poder, ellos habrían  entrado directamente a las filas del ejército. No al común sino al que posee más que simples fuerzas humana. Ahora bien como saben nada ah cambiado desde entonces, todo sigue de la misma manera, Larius no presenta ninguna diferencia, ni de aspecto ni de energía, no hay evidencia alguna que declare lo contrario. 
 Muy bien mujer, usted me ha dado suficientes argumentos  dijo sonriendo de manera sarcástica y misteriosa mientras bajaba de su caballo  sus argumentos están muy acertados, desde el punto de vista humano. Es evidente que para usted nada ha cambiado, ahora le pregunto: ¿desde hace cuanto no está en su casa? 

Doña anastasia ya había bajado del carruaje y este hombre le hablaba rodeándola sin aproximarse tanto, respetando su espacio personal. Aun así para Doña Anastasia no era grato esto, ni la presencia de ninguno de ellos. 


 Anastasia: he salido de mi hogar una cuantas semanas nada más. No ha sido demasiado tiempo ¿esa pregunta por qué es? Respóndeme. 
 Como le he dicho para un simple humano algunos cambios aunque sean de gran magnitud, simplemente pasan desapercibido, como si nunca llegaran a suceder. Bueno no la tendré en suspenso, así que le diré lo que ha pasado. Hemos sentido un raro comportamiento en las auras de sus dos hijos. Una fuerte emanación se dio el día de ayer eran como el encuentro de dos seres en pleno combate, y hace unas semanas pudimos sentir la aparición de otra aura muy leve sin tanto poder cerca de ellos, tenue pero perceptible. 
 Anastasia: ¿Y que tiene con eso? tanto Jonás como Ariela sabemos que no son normales. Debió ser Jonás trabajando en el campo junto con Ariela lo que ustedes sintieron. Y por lo otro no me van a salir con la historia que ellos son los únicos seres que poseen un Aura diferente cerca de esos lugares. ¡Por favor! no hayan la manera de cómo llevárselos ¿o me dirán que no? 
 No se puede perder de vista el deseo de nuestras intensiones, a lo lejos se puede sentir el anhelo de tener a esos dos, puesto que efectivamente sus hijos son de esos tipos de seres que cualquiera los quisiese tener en las filas de su ejército. Pronto veremos la manera de tenerlos y si nuestras sospechas no nos fallan, podría ser más que solo dos. 
 Anastasia: ¿es que no se bastaron en quitarme a mi esposo? ¿vienen en busca de mis hijos? ¿me quieren dejar solar? Ustedes no saben lo que es perder a un ser querido. 
 Discúlpeme señora pero todos los presentes aquí hemos perdido algo en nuestra vida, en la mayoría de las casos fue algo sumamente valioso. No diga tonterías piense bien las cosas antes de decirlas, si bien usted ha sufrido mucho, también lo han hecho varias personas más.
La colaboración de Aron ayudo a que el sufrimiento de muchos, por la guerra fuera más corto de lo previsto. Cada uno de nosotros hemos sufrido algo en nuestras vidas de guerreros por obedecer órdenes, al igual que Aron ¡Además era su deber! Esa fuerza y esa Aura tenían que utilizarse de esa manera. Y qué bueno todo indica que semejante poder fue heredado a sus hijos que también pueden aportar sus servicios al reino ¿Ser como usted es ser egoísta no cree? No se puede simplemente ocultar algo que puede ser beneficios 
 dijo mirándola a los ojos muy cerca de ella. 

 Anastasia: ¡Tonterías! locuras son las cosas que dices, si tomamos en cuenta que ya no hay necesidad de separar ni a uno más de mi familia. Claro que estoy de acuerdo que a Aron ayudo de gran manera a muchas personas al dirigir las tropas contra la última invasión del reinado de Ekrom, pero ya no hay ni existe ningún peligro más. Hemos vivido casi 2 décadas sin conflictos, ni apariciones de cosas fuera de lo común.
¿No crees que esté mal querer apartar unos jóvenes de su familia sin motivos alguno? solo por tener de medalla sus nombres en sus filas, solo porque llevan el apellido Midler ¿crees que este bien? ¡Eso si es egoísmo! ya no hay nada por lo que mis hijos deban estar lejos de su madre, a no ser que alguno desee casarse. 
Dijo ya un poco ofuscada.
 Señora no es cuestión de apellido, más bien es cuestión de fuerza y poderío. La maldad y la envidia carcomen este mundo y no se sabe cuando aparecerá otro mal que erradicar. Seria nuestro seguro contra cualquier mal emergente, y no mal interprete, no quiere decir que sin ellos no lo tenemos o llegaremos a poseer tal nivel jerárquico, sino más bien solo estaremos a un paso más. Recuerde es un honor para cualquiera poder estar al servicio del Rey. 

 Anastasia: Como sea ya les dije que nada encontraran si van a mi casa, todo está como he dicho. Larius ya paso la edad en la cual tenía que manifestar algún cambio físico o energético. A diferencia de sus hermanos permanece intacta su Aura es típica de un ser normal, nada fuera de lo común.

No dejaban ver sus rostros los otros tres individuos, ya que no habían bajado la capucha de sus cabezas, parecían no querer mostrar ni dejar nada concreto con sus identidades. Doña Anastasia Comenzaba a flaquear en su postura, aun así seguía creyendo firmemente en lo que hasta ahora era una vida normal para su hijo Larius.

Tanto esfuerzo por parte de su esposo para que su familia viviese en paz, pero parecía que el destino se obstinaba por hacer de su descendencia, una que constantemente estaría involucrada en batallas. Ya empezaba a hacerse de noche, y ellos no desistían de ir con ella hacia su hogar. Pero en un momento el líder de ellos, el que estaba conversando con ella le dijo: 


 No se podrá escapar nada de nuestra mirada, ni de nuestros sentidos, no hay nada más importante que la seguridad del reino. No puede vivir pensando de esa manera es ilógico la fuerza de cada uno se debe utilizar a como se debe, de la mejor manera… 

 Anastasia: Para una madre lo más importante… –silencio por un instante.

Lo más preciado para una Madre, por lo cual daría su vida entera si fuese necesario, se encuentra en la felicidad de ver a cada uno de sus hijos bien arropado, al final del día bajo el techo de su hogar. Desde que cada hijo es pequeño aun antes de nacer, se crea un vínculo, este vínculo entre madre e hijo se hace tan fuerte como el acero mismo, pareciendo este tostado y quebradizo ante dicho lazo que une a este lazo de amor.

Los primeros pasos, la primera sonrisa, el primer bocado de sus propias manos, llegan a ser el tesoro más grande del corazón de una madre. Cada palabra, cada gesto, cada momento se desea ser resguardado para la eternidad. Ser inmortal no es suficiente para poder tener el tiempo necesario cuando se quiere cuidar a un hijo.

Comenzaron a rodar lágrimas de los ojos de ella, grandes lágrimas que inundaban su rostro, su voz estaba tan quebradiza, por lo que buscaba la manera de tranquilizarse. Eran tan sinceras las palabras que salían de su boca y no bajaba el rostro ante la mirada de aquellos cuatro hombres que la observaban desde la oscuridad de su capuz mientras seguía hablando.

La primera caída, el primer rasguño es algo tan simple y absurdo ante los ojos de quien no es madre, pero para quien lo es, este es el primer sentimiento de pérdida el cual puede ser tan preocupante, tan desgarrador. Afortunadamente llegamos a un momento donde entendemos que el dolor es parte de nuestras vidas y de ellos también, ya que como dice en el libro que le dejo mi marido a mi hijo Larius “La aflicción no sale del polvo, ni brota de la tierra la molestia”.

El dolor no está allí por estar, la aflicción no es algo del azar, ni mucho menos la molestia es un producto de la nada; no, ella tiene un origen y un sentido para la vida. Muchas veces nos hace aprender de nuestros errores, de cómo llegar hacer bien las cosas. Debo de afirmar si que ay cierto dolor que como madres podemos hacer que nuestros hijos lo puedan evitar, es parte de nuestro deber ¡es la naturaleza materna de toda mujer!

La muerte y perdida de un ser querido es lo más doloroso que existe en este mundo, es vivir a diario con un vacío que deja congelado el interior. El querer abrazar brazos que ya no están, el querer besar mejillas que permanecen frías y echas polvo, el anhelar escuchar palabras de una boca que dejo de respirar hace mucho es… Simplemente tan devastador para cualquiera.

Sumado a que sea la muerte de una parte de ti misma, un ser que cobro vida en tus entrañas, y que durmió por mucho tiempo acurrucado en tus costillas, latiendo al ritmo que tu mismo corazón, compartiendo el mismo espacio de tú existencia, un soplo de vida de los cielos. Que llegue un día a desvanecerse antes de tiempo, antes que la flama de tu vida materna llegue a extinguirse es lo mas catastrófico e insoportable de esta vida.

Aun cada hijo que tengo está conmigo y le doy gracias a los cielos por ello. Solo la perdida de mi amado esposo ha sido un gran golpe en mi vida, casi tumbándome en la depresión y la amargura, pero bien, mis hijos, mis niños, fueron la fuente de alegría, fueron la razón por la cual hoy amo tanto vivir.

No me digas que eso no debería ser lo más importante para mí. Piensa bien tu, ve dentro en tú interior y ve si sería justo querer quitarme algo más en mi vida, como ya lo hicieron en el pasado. Mi esposo pago muy alto el precio de nuestra tranquilidad ¡en vano no será! y espero que sepan darle honor a su palabra.

Terminaba de decir la señora mientras limpiaba sus ojos desesperadamente con sus manos. El líder de los tres hombres parecía verla de una manera distinta sus ojos brillaban de una manera peculiar, aun así en su rostros no cambio la expresión de soberbia y enojo que antes había obtenido mientras hablaba él ante ella.


 ¡Estupideces mujer! ¡Dejarías de ser! ¡Una estúpida mujer! así definitivamente piensan. ¿Crees que con escena de actuación nos harás cambiar de perecer? Eres una mujer estúpida la edad te está afectando  grito uno de los tres hombres que aun permanecían en sus caballos, mientras los otros dos se reían a carcajadas. 
 ¿Cállense quien les ordeno que hablaran?  Exclamo el hombre que hablaba con Doña Anastasia  ¿Acaso a ustedes les eh pedido su opinión? ¿O quieren pasar sobre mi autoridad? Insolentes si siguen así les costara una buena semana en las celdas de castigo y ya saben lo que le espera a los que llegan allí ¡si alguien aquí va a hablar ese seré yo! 
 Disculpa nos callaremos, no te interrumpiremos mas  dijeron enojados por dentro, al parecer no pensaron que su líder actuaria así. 
 usted es la esposa del gran Aron Midler hágale honor también a su nombre por favor,  espero que sus palabras sean genuinas, que no esconda secretos a su rey ni a sus hijos. Por esta vez creeré en lo que nos ha dicho y no iremos más en camino de su hogar. Si su otro hijo posee algún poder extraño, este segura que nos daremos cuenta y no habrá nada ni nadie que nos impida ponerlo bajo nuestra custodia.

 Pero nuestras órdenes dijeron los tres, mientras eran interrumpidos por su líder. 
 Nuestras órdenes eran averiguar qué ocurría en casa de los Midler, con esa aparición leve de Aura diferente a las de la que ya habitualmente habíamos sentido, Doña Anastasia nos ha dicho que allí no hay ninguna anomalía y que mejor prueba que la palabra de la esposa de Aron. Ella tiene razón, con decir que no solo ella tiene hijos con auras diferentes ¿o ya han olvidado las posibles incorporaciones? 

 No, por supuesto que no las hemos olvidado.  

Dijeron aun más enojados sin dejar enseñar el rostro. 

 Entonces marchemos de vuelta ya no hay razón por la cual estemos aquí ni vallamos donde íbamos. No olvide que estaremos vigilando muy bien cualquier anomalía, así que cuide los pasos de sus hijos, por el bien suyo y de ellos no oculte nada ¡Que será peor! ¿Escucho? termino de decir mientras subía a su caballo.

Ya estaban por irse solo acomodaba su capa para comenzar el trayecto de vuelta de donde él y los otros tres hombres habían venido. Casi ya no había luz, un cielo rojizo con algunas nubes se avistaban al fondo del paisaje. Antes que ellos partiesen doña anastasia se dirijo al líder diciéndole:


 Anastasia: Dime cómo te llamas por favor. 
 Señora mi nombre es Thanos, Urias Thanos. 
 Anastasia: Muchas gracias Urias Thanos.  dijo ella con una leve sonrisa en el rostro. 
 Urias: No agradezca nada mujer solo he cumplido mis órdenes. El investigar que ocurría era mi misión, así que no me mal interprete  dijo dándole la espalda y comenzó junto con los otros a cabalgar.



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