viernes, 8 de febrero de 2013

Cap4: El Coloso y su Amigo.

Las siluetas de dos individuos asomaban a lo lejos en el camino, cada vez acercándose más a la entrada del pueblo de Hori. Eran de semblante joven cada uno de ellos, aunque en particular de los dos uno poseía un cuerpo de proporciones exageradas, casi en dos veces el tamaño de su acompañante. Ambos iban atestado de armas que sobresalían de sus bolsas, las cuales llevaban en sus espaldas, aunque cabe recalcar que no solamente en esa parte del cuerpo llevaban tales artefactos.

El cansancio los inundaba, a cada paso, a cada respiro que daban, haciendo parecer como que este fuese el último. Con sus rostros llenos del agotamiento, de vez en cuando volteaban a ver hacia al frente. Perecía como que ya habían perdido la esperanza de observar algo más que el camino por donde venían. Cualquiera al verlos podría imaginarse que eran nómadas, que desde hace tiempo habían abandonado sus respectivos lugares de origen.


El sol iluminaba enfurecido, las nubes de polvo zurraban sus cuerpos, que aparentemente tenían desde hace mucho tiempo sin conocer gota alguna de agua. Las hojas secas en el camino, junto con la arena que se levantaba con las corrientes de aire, cegaban sus ojos. Ellos
 iban en su andar sucios, cansados, con hambre tormentosa y con ansias de dormir en una cama por lo menos limpia y tibia.


– Titus: Airos ya estoy muy cansado, si muy cansado, hemos estado de arriba hacia abajo por todos lados, si por todos lados, y me duelen los pies –dijo el grandulón mirándose sus extremidades, llenas de tanto polvo, como de grietas salidas por la resequedad.
– Airos: tranquilo yo sé muy bien como te sientes, a mi me duele mucho la espalda siento que se me va a partir en cualquier instante, yo no tengo la misma fuerza que tu, por lo menos no en este estado. Además esta hambre ¡Me está matando!, sin embargo recuerda nuestra promesa, la que nos hicimos uno al otro has memoria por favor.
– Titus: Mmm si haber, espera un momento.
– Airos: ¡deja de sacarte los mocos y contesta si te acuerdas!
– Titus: ya, ya si solo es que me estaba estorbando –dijo mientras tiraba una gran bola negra de su nariz– si Airos lo se lo recuerdo, pero... si ujum ¿no se sería bueno que descansásemos un poco? Ya llevamos bastante, si bastante, desde que comenzamos este viaje y nada que encontramos tales tipos.
– Airos: shhh... cállate grandote no valla ser que nos escuchen ya casi estamos entrando en el pueblo. ¿Qué te dije? discreción sobre todas las cosas ¡escuchaste!
– Titus: si está bien ujum, si está bien perdón no fue mi intensión, ya sabes que tengo una voz muy fuerte pero... de verdad ¡tengo mucha hambre y me duelen mis pies! –dijo con mucha desventura, tirado en el suelo tomándose de los pies.
– Airos: vamos sigamos caminando entremos al pueblo algo encontraremos. Siento que estamos cerca de una pista o algo, de verdad siento que aquí nos espera una señal. Lo que tanto hemos buscado pronto será nuestro. Cumpliremos nuestra promesa ¡ya verás!
– Titus: está bien jeje – sonrió viendo a Airos – amigo siempre terminas dándome enormes ánimos, si enormes ánimos ¡Eres grande Airos!
– Airos: ojala esta vez sí encontremos algo, no sé cómo termina creyéndose el mismo argumento pero es bueno que no se rinda jeje – pensó el chico mientras seguían adentrándose en el pueblo.



El pueblo de Hori era el resultado de una sobre población del reinado cercano. La fortaleza estaba abarrotada de personas, siendo muy difícil encontrar lugar dentro para poder vivir, lo que impulsaba a la gente a formar asentamientos o comarcas en las afueras, aunque estos lugares también estaban en la cobertura del rey. Larius y su familia no vivían en un pueblo pero si estaban cerca tanto de de dichos lugares como del mismo reinado. Los tiempos de paz junto con la tranquilidad, hacían propicios las condiciones para que los habitantes fueran aumentando en estos territorios.


– Titus: Airos... mm ve, si ve hay muchas personas en este pueblo, miro que no se quedan quietos ¿será que encontremos un lugar donde dormir hoy? ojala alcance si lo encontramos. La última vez tuve que dormir en el patio ujum el patio, ya que no alcanzaba en los cuartos.
– Airos: ¡descuida mi estimado, poco inteligente, grande y despistado amigo! claro que encontraremos sitio.

– Titus: Mmm un momentos ¿qué dijiste? hablaste muy rápido, ¡si muy rápido! muchas palabras a la vez, las escuche pero bueno ¡gracias por el cumplido Airos! ... ¡por supuesto llevaba la palabra grande, si grande y un ser grande eres tu amigo! –exclamaba con mucha alegría en su rostro.
– Airos: no des semejante espectáculo Titus cálmate ¡deja de hacer tanto ruido! recuerda que no queremos llamar la atención y como que con tu estatura ya la llamamos mucho. Bueno pues no hagas nada fuera de lo común ¿está bien? ya sabes a controlar muy bien los destellos de tu aura y todo lo que implique a ella misma.


En un momento ya se encontraban en el corazón mismo del pueblo, era un lugar como mercado lleno de puestos de comida, fruta, ropa y un sin número de cosas a la vista, algunas hasta innecesarias. La mirada y el olfato de ambos se perdían en los estantes de comida, era un manjar ante ellos cada cosa sin importar lo que era, su hambre los motivaba a ver de una manera exquisita  toda la comida en ese lugar.


De manera fortuita los ojos de Titus dejaron de ver aquella comida por un instante, se habían colocado en un lugar aun más llamativo para él, que las delicias de los banquetes, no podía dejar de ver tales cosas, sus ojos brillaban a más no poder, se quedo perplejo y admirado como en trance. Todo esto era a causa de un puesto de venta muy espacioso, un puesto de juguetes. 


En el habían juguetes de todas las formas, todos los tamaños y todos los colores, habían: carruajes, unicornios, pegasos, dragones, muñecas, casas, castillos, armas en miniaturas, guerreros, en si era un sueño hecho realidad para cualquier niño que amase los juguetes y el mundo maravilloso de las fantasías en el patio o el cuarto de una casa, un sueño hecho realidad para Titus también.


– Airos: ¿Titus porque te quedaste atrás? de momento me vi caminando solo ¿que ha llamado tu atención grandulón dime? ¿Qué tanto miras?


Titus no respondía su atención estaba acaparada en aquel puesto, observaba de arriba hacia abajo de un lado hacia el otro, sonreía y volvía a ver desde el punto de inicio una vez más. Suspiraba como infante y poco a poco se iba acercando hacia el local.


– Airos: Mmm ya vi el por qué de tu pérdida de conciencia profunda... no cambias querido amigo, no cambias... ¡Ya despierta vamos!
– Titus: ¿si que paso Airos mm?... ¿si que paso?
– Airos: nada que un puesto de juguetes te ha hechizado otra vez.
– Titus: tu sabes lo mucho que me gustan los juguetes, si mucho me gustan ujum sí.
– Airos: si lo sé pero es que ya estás muy grande demasiado diría yo ¿acaso nunca tuviste juguetes?
– Titus: jeje si verdad jeje eso parece ¿Amigo aun no te había contado esto? mmm espera déjame recordar... si no te había contado ¿o si? bueno como sea escucha. De pequeño cuando estaba en los primeros años de mi vida, si en los primeros, mis padres me compraban de todo, si de todo. Hay como recuerdo esos días. Si, eran juguetes fantásticos tenía toda una guardia personal de soldados ¡si, si, gran guardia! pero... comencé a crecer de una manera muy acelerada, si muy acelerada como a la edad de 9 años y tanto mi cuerpo como mi fuerza se hicieron así grande, muy grande.


Mis padres comenzaron a ver mi abrupto cambio, doblaba las cucharas y tenedores sin querer, una vez hasta casi me trago un trozo de cubierto ya que lo mastique y no me di cuenta que se había partido en dos en mi boca, pero de dicha, ¡si de dicha! pude sentirlo y no me lo comí jeje. Las puertas eran mis victimas si, a ellas las vivía desencajando a cada rato, no me podía sentar en muebles comunes sino que tenían que ser reforzados con piedras y metales.


Todo ello a mis tempranos 9 o 10 años y no solo ocurría con las cosas de las casa. Sino también le pasaba a mis preciado juguetes, los cuales se hacían como lino quemado en fuego, cuando estaban entre mis manos, si en mis propias manos. No sabía controlar mi fuerza ¡si no podía! Desde entonces nunca más me compraron ni pude tener un artículo tan maravilloso como uno de estos juguetes, si uno de estos, que estamos viendo Airos.

– Airos: si mi gran amigo lo entiendo muy bien, ya me habías contado algo referente a ello aunque fue algo fugaz, debió ser muy triste el desprenderte de tus juguetes por el hecho de no poder tocarlos sin destruirlos, como lo sería para cualquier niño a esa edad lo triste de no poder tenerlos.
– Titus: espera eso no fue lo más triste, si no fue lo más triste ¡no, no, no! Amigo Airos lo más triste fue cuando mis padres y los del pueblo se enteraron o cayeron en cuenta de lo que yo era si, ¡si, si de lo que era!


Como te dije cuerpo y fuerza cambiaron de mi ¡si de mí! comencé a tener innumerables accidentes ¡si muchos, muchos! Airos una vez tropecé con una niña, era de mi misma edad, si de la misma, o mmn no se tal vez mayor ¡si tal vez mayor! Eso no importo ya que yo era dos o tres veces más grande y pesado que ella. Cuando caímos yo quede encima, quebrándole los dos brazos... ¡no fue mi intención! ¡De veras que no! ¡No lo fue claro que no! ¿Me crees Airos? ¿Dime me crees?

– Airos: si mi estimado grandulón te creo claro que sí.
– Titus: sin embargo en aquel entonces nadie me creyó... Gracias Airos si. Toda la gente se quejaba de mi, mis padres estaban muy preocupados por lo que podían llegarme a hacer ¡si ha mi! Mi madre lloraba todas las noches, al escuchar lo que gritaban al frente de la casa, decían que eran una maldición para el pueblo que pronto tomarían acciones que remediaran la situación. Mi padre y madre tomaron primero las acciones antes que ellos afortunadamente ¡si afortunadamente! era una solución única que sería mi salvación, pero que me arrebataría más que mis juguetes ¡si más que a mis soldados!


Cuando las amenazas se volvieron más frecuentes paso lo que me marcaría para siempre ¡si para siempre! Y se tenía que hacer si rápido porque tú sabes Airos me tropiezo mucho, de miles maneras ¡si de miles! Cada vez podía hacer mas y mas desastres en el pueblo si muchos más. Sin previo aviso ocurrió una noche fría y oscura si la más oscura y fría que recuerdo si esa misma, me levantaron porque ya dormía, no entendía por qué mi madre lloraba tan desesperadamente nunca la había visto de esa manera ¡si nunca! Me abrazo de una manera muy inusual me beso un millón de veces ¡si un millón! o un poco más, me puso unas cosas en la espalda me sonrió y me dijo: ¡sobre todas las cosas cuida de las personas que llegues a amar! ¡El amor nunca deja de ser! y por eso siempre te amaremos mi pequeño Titus nunca llegues a pensar lo contrario.


Cerré la puerta muy suavemente cuando salí con mi padre de la casa ¡quería enseñarles que podía hacer el intento de ser más normal! algo no estaba bien, algo presentía mi corazón que palpitaba muy rápidamente. Vano esfuerzo el de la puerta, ya era muy tarde, puesto que la decisión estaba hecha, quien diría... esa fue la última noche que mi madre me arroparía y me durmiera con un bello cántico. Mi padre me tomo de su mano, muy caliente a como la recuerdo ¡si muy caliente! no me daba el rostro no me miraba... es que quería ocultar sus lágrimas que rodaban hasta su cuello agachando su rostro, puesto que yo era más alto que él. El lugar hacia donde iba me dijo era "Colosa", si "Colosa la ciudadela de los gigantes" ¡si ese mismo lugar! y eso fue ya hace muchos, muchos años Airos.

– Airos: Titus tranquilo cambia ese semblante ¿sí? ¡Ya verás! como cambiaran las cosas vamos a encontrar juguetes muchos más grande y fuertes tanto así que te quedaran a la perfección, serán sumamente resistentes ¡si, si, si ya verás! hasta podrás combinarlos con tu Aur...
– shhh...Shhh... Si no mal recuerdo me dijiste que no nos exaltáramos ¿sí? ¿Estoy en lo correcto? ¡Si así mismo! ¿Cómo me dijiste mmm? , ¿Cómo me dijiste? ¡Sí! discreción sobre todas las cosas.
– Airos: ya veo estas aprendiendo querido amigo estas aprendiendo, tienes toda la razón jeje me alegra que no se te haya olvidado. Bueno como sea también encontraremos el paradero de tus padres. Puede que sea muy difícil pero lo haremos así que ¡pierde cuidado grandulón! mientras estemos juntos lograremos lo que nos propongamos.
– Titus: ¿sí? entonces Propongámonos encontrar un poco de comida ¡por favor! ¿Sera que por fin hoy comiéramos algo rico? ya basta de lagartijas y aves ¡ya basta!


Algo llamo la atención de Airos en el puesto de juguetes esta vez, era un juguete en particular que colgaba del techo del lugar.

– Airos: Mmm Titus ven conmigo iremos a ese puesto mira lo que quieras pero, no toques nada ¿sí? por favor te lo suplico.
– Titus: si está bien como digas, si como digas.


Se acercaron al puesto donde estaba un señor senil, con una barba larga y con calva. Sin dudar se podría decir que era el mercader dueño del lugar.


– muy buenas tardes jovencitos ¿en qué les puedo servir? ¿Ay algún artículo en este lugar que les llama la atención? –Expreso el anciano muy amablemente.
– Airos: si disculpe anciano no pude dejar de preguntarme si tales obras de artes son hechas por usted, desde hace mucho no lograba apreciar tan detallado trabajo en juguetes como estos, en especial aquel guerrero de metal es tan asombroso e impresionante ¿como lo hizo?
– No joven no le mentiré la mayoría de artículos que ve aquí, no los hago, yo solo me encargo de venderlos. Hay innumerables objetos con distintos fabricantes, ese en especial que le ha llamado la atención, no es de unos de mis proveedores. Un gran hombre lleno de mucho hollín, muy sucio y con olor a humo me lo cambio por un artículo que llevaba en ese entonces.
– Airos: ¿de verdad? ¿Puede mostrármelo?
– Si por supuesto jovencito espérame un momentito que pesa bastante, déjeme bajarlo con cuidado para que no se rompa y no me rompa jeje. Si le gusta se lo dejare en un precio justo y amigable jeje ¿está bien? tome...
– Airos: su forjado es muy hermoso prolijo y un tanto fuera de lo común –dijo mientras lo admiraba minuciosamente, a cada detalle, cada parte de dicho juguete – sin duda alguna este no es un juguete común y corriente. Definitivamente este trabajo no es de un típico fabricante de juguete. Totalmente, la armadura y cada peculiaridad esta tan refinada además... ¿Disculpe en qué lugar obtuvo esto? ¿En qué pueblo? – pregunto un poco agitado, al mismo tiempo que Titus observaba solo rascándose la nariz.
– Mire haber ¿cómo le explico joven? pues ese juguete es único es decir no me volvía a topar con el fabricante nunca más, ya han pasado un par de años desde entonces. Ese mismo día recibí mucha más mercancía como nunca había obtenido y este juguete descanso desde entonces en las profundidades de mi bodega, debido a que siempre llegaban más y más, hasta hace unos días que lo pude ver y rescatar del fondo de dicha bodega. El lugar donde este hombre me dio este juguete... déjeme ver, voy a hacer memoria... si creo y estoy seguro que fue allí.

– Airos: ¿dónde? ¡Dígame!
– Si, fue cerca del “Bosques de los Cerezos Gigantes”
– Airos: ¿cuento me costara llevármelo? por favor deme un precio.
– si por supuesto este es el monto – dijo señalando el precio que marcaba con carbón en la superficie del juguete.
– Airos: ¿Que todo eso es en piezas de oro? ¿Por qué tan exageradamente caro? – Exclamo con gran asombro el chico– ¿no es que sería un precio justo y amigable?
– bueno usted mismo lo ha dicho, que es un juguete fuera de lo común y muy especial. Como me lo has hecho ver, ese precio esta mas que justo y muy amigable para mi bolsillo jeje ¿no cree jovencito? Así que sería muy tonto de mi parte en venderlo como pensaba hacerlo en un mísero precio, no me había percatado de tantos detalles como lo has hecho tu joven.
– Airos: ¡fantástico! Yo y mi bocota ¿por que tuve que ser tan hablador ¿por qué no me callaste Titus?

– Titus: Mmm no se, si no se,  bueno es que tú me dijiste que no hablara ¿recuerdas? ¡Hay ya hable disculpas! – dijo tapándose la boca rápidamente.
– Airos: necesitamos ese juguete, tenemos que obtenerlo, ya que es una gran pista – en su mente sonaba la idea de que " esa es una clave esencial para llegar a uno de ellos.
– Titus: ¡me lo vas a regalar! ¡sí me los vas regalar! ¡Gracias, gracias!
– Airos: ¿cómo se te ocurre? ¡Grandulón! eres muy mayor para estos tipos de juguetes, recuerda vamos por otro tipo de juguetes.
– Titus: A bueno ya decía yo ¡si ya decía!
– Airos: Señor mercader le proponemos un trato ¿acepta tratos verdad? recuerdo que si, este se que le gustara y no se va a rehusar – dijo mientras se descolgaba algunas de sus armas y el gran bolso que llevaba– usted mas que oro lo que necesita es un arma, y no cualquier arma, una de las mejores, esta nosotros se la podemos dar, piénselo será estupenda para su seguridad.
– Titus: ¡si para su seguridad!
– Airos: para defenderse de cualquier malhechor que ande por allí ¡Observe esta!
– Titus: ¿Pero Airos estás seguro que esa? ¡Estás seguro!
– Airos: Shhh... Calla Titus se lo que hago. Mira aquí esta – manifestó mientras desenfundaba una maravillosa daga, con empuñadura muy adornada, detalladamente con trazos muy bien hechos con una funda igual de hermosa que la misma.
– veremos déjame apreciar... ujum si es de mucha calidad, antes vendí armas, por mucho más tiempo de lo que llevo de vender juguetes, hasta que termino la guerra. Mmm si jovencito si es muy bueno el trato que me estas ofreciendo... está bien me has convencido y hasta me has asombrado, que raro es que quieras deshacerte de esta daga pero bueno joven ese ya no es mi problema... toma aquí está tu guerrero espero te sirva.
– Airos: si muy bien anciano muchas gracias, espero usted también disfrute de la daga, tenga por seguro que es una de las mejores armas que puede conseguir...


– Dígame ¿donde la consiguió jovencito?
– Airos: Las batallas a veces te dejan cicatrices, otras veces botines de gran valor pero... ay algunas que te dejan ambas – dicho esto voltio la cara Airos, y se podía observar al comienzo del cuello abierto de sus vestiduras, vestigios de una batalla una gran cicatriz que se profundiza hacia su pecho.
Los ojos de Airos brillaban a más no poder mientras observaba una vez más aquel artículo de metal. No había duda estaba muy satisfecho por su hallazgo. Que sorpresa había dejado ir uno de los artículos más valiosos que poseía. Este lo guardaba de una manera muy especial, ya que se pudo apreciar al sacar y desenvolver con tanto cuidado a diferencia de muchos otros que poseía y tenía consigo.


– Titus: ¡Airos! ¿Pero por qué? ¿Si por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Es que acaso no es una de tus armas preferidas? esa fue una de las que más te costo obtener ¡casi mueres por ella! La vivías limpiando a cada instante ¡si a cada instante! la verdad no te entiendo Airos ¡no,no,no!
– Airos: Gran amigo, grandulón, si lo sé y tienes toda la razón pero... Hay momentos claves en nuestra vida, momentos en donde debemos y tenemos que desprendernos de algunas cosas, que llevamos acarreando de nuestro pasado. No importa si dichas cosas son físicas o no, esto es necesario para poder seguir adelante, más si tienes un propósito, un sueño, o una meta a cumplir ¡Y claro que todo mundo posee alguna! Por tanto ¿de qué sirve querer cumplir con ello y no poder realizarlo, solo por no ser capaz de soltar eso que nos mantiene cargados? Eso que nos puede hasta poder impulsar hacia el frente si lo dejamos.

La elección de una buena decisión está en saber si es vital mantener dichas cosas con uno mismo, o bien si es posible dejarlas ir dándole un buen uso en el camino, como lo hemos hecho en este instante. Ahora piénsalo bien una vez mas ¿de qué te sirve acumular muchas riquezas o pertenencias si ellas misma obstaculizan el progreso de tu presente hacia el futuro? ¿De nada verdad grandulón? De nada… además no solo cumpliré con mi sueño sino también con el tuyo. Para mí esa daga no vale nada comparado con lo que obtendremos.


– Titus: si es verdad tienes mucha razón ¡si mucha razón! eres fantástico Airos gracias por compartir tus enseñanzas si gracias jeje muchas gracias – decía mientras tomaba de la cabeza con una mano a Airos.

– Airos: ¡suéltame! ¡Suéltame! ¡Tiene esas manos llenas de mocos! – y lo hizo de inmediato mientras reía Titus– ag si pues claro ¿acaso no somos amigos? como no te voy a compartir lo que pienso y lo que tengo, eres mi segundo al mando aunque más parezco yo tu asesor jaja ¡bueno bueno como sea! ahora vamos para ese lugar ¿está bien?  Al “Bosques de los Cerezos Gigantes”...
– Titus: ¿si iremos claro! porque somos ¡Amigos! si grandes amigos y más que amigos hermanos ¿no? En muchos momentos difíciles e innumerables podría decir, hemos estado a la par uno del otro... En esos momentos cuando más necesitaba estuviste...como mi hermano – dijo casi balbuceo con voz muy baja.