jueves, 12 de diciembre de 2013

Capitulo 9: Sombras al Acecho ( Fortuito encuentro )

Tal y como se esperaba Jonás no se había equivocado en sus predicciones. Sus palabras a gritos eran tan veraces como la realidad misma de su encierro  ¡no, no! No será suficiente Ariela… eran los gritos que había exclamado, sin que su hermana se diese cuenta por la interrupción de la barrera. El gran Grigori e inclusive los demás capturados, habían azotado el ambiente con pánico e incertidumbre, pero también habían dado un golpe certero al orgullo de Jonás, este estaba como ave enjaulada sin saber cuándo saldría.

De nada había servido todo lo que Ariela había emanado de si, puesto que al más peligroso de los seres no se le había retenido. Las carcajadas al mofarse por su liberación no esperaban ni un instante en salir alocadamente de la boca del aquel gran ser. Al mismo tiempo este perseguía a Ariela por todo el lugar. Ella retrocedía perturbada con un gran sentimiento de asombro dentro de si que la había dejado impotente a reaccionar. 


Gustosamente el siniestro dejaba deliberadamente entre ellos espacio para poder alargar su asedio. Su maligna actitud se asemejaba a la de un depredador cuando jugueteaba con su presa.


-   JA-JA-JA reía a más no poder moviendo hacia todos lados su esquelético cuerpo– Te  lo dije niña, te lo dije. De poco provecho fue todo esto que hiciste, ahora morirás sin más remedio dijo viéndola a fijamente  a los ojos no dejare rastro de tu existencia, todo ese poder volverá a ser parte de mi ¡así es como debe ser!




En el momento que este se aburrió de la jugarreta, entonces maquino con toda la malicia que tenia en su mente (oscurecida como la mugre de sus garras), la manera en que mataría a la joven. lo que dio a luz la idea de descargar en Ariela su enorme fuerza en un golpe de espada. No había piedad en su interior, no había misericordia, solo había ese interés por matar y destruir.


La vista de Jonás, de Larius y de su madre fueron ralentizadas desde lejos cuando avistaron que el golpe estaba en marcha. El filo de espada hambriento de sangre se dirigía en cámara lenta en dirección a Ariela. Al mismo tiempo doña anastasia gritaba desgarradamente con todo el sentimiento de desesperación que tenia desde lo más profundo de sus entrañas, junto con un torrente de gruesas lágrimas que rodaban hasta su cuello.


-      Anastasia: ¡hija no! ¡Ariela! …


Leander al escuchar el grito de Doña Anastasia apareció de un salto frente a todos y la mirada de Jonás se clavo en el. Los ojos de aquel felino comenzaron a brillar pero solo Jonás pudo darse cuenta de ello. Mientras tanto la hoja de la espada se disponía en atravesar de lado a lado todo el cuerpo de la hermana de Larius para así partirla en dos de un solo tajo. Pero a unos pocos centímetros antes que la espada tocase a la joven, inesperadamente algo improvisto sucedió, tan inesperado como la lluvia en el desierto, tan sorpresivo como el brillar de las plantas en el valle Ariel, algo que hizo que Leander encontrase tranquilidad en el momento, como para posarse con serenidad en el piso.


De repente como Salido de la nada, como invocada de la misma neblina, una enorme piedra con  velocidad y fuerza desmesurada de un viaje totalmente fuera de los límites de cualquier cosa, colisiono con la mano y la espada del Grigori. La misma voló por los aires aun con algunos pedazos de dedos del gigante contraídos en el mango del arma. Unos gritos de jóvenes alocados en frenesí resonaron en toda aquella planicie.


-  Aeros: ¡ahoooooyo! ¡buen tiro Titus! ¡justo en el blaaaaanco! ¡venga es todo un experto! 

-   Titus: ¡si verdad Aeros le di! ¡vistes le di! Y bien duro !jaja!
-  Aeros: ¡grandioso amigo te felicito un tiro de gran puntaje ! ¡eres lo máximo grandulón! ¡Ahoooooyo!
- Titus: ¡ujum! ¡un instante más y la bella señorita verde no hubiera quedado ni para el recuerdo! ¡si para nada de ello!
-  Aeros: ¡bueno esa espada se ve elegante! es hora que consigamos una mas para nuestra colección. ¡hay que reponer la daga! ¿no?
-  Titus: déjamelo a mí ¡Ujum a mí! ¡ampliaremos el repertorio amigo!

Tal colisión había sido muy de cerca del rostro de Ariela pero misteriosamente no le hizo ningún daño. Estos jóvenes eran aquellos transeúntes que habían estado en el pueblo de Hori. Primero iba Titus y detrás de el lo seguía Aeros. Sus miradas entusiasmadas junto con sus sonrisas hacían revelar el placer que llevaban consigo al ayudar a la joven. Su llegada sin dudar fue en el momento indicado de la mejor forma posible. Pronto se posaron delante de Ariela en señal de protección frente al Grigori que gritaba de ira y dolor por su mano despedazada.





En Titus se podía sentir una enorme presencia de poder; era esto envolvente. La enorme cantidad de Aura que emanaba hacia estremecer a cualquiera. Totalmente sorpresivo aun para Ariela, esto era algo impresionante. En su mente creía que solo seres como su hermano Jonás podían tener tal poder, pero se estaba dando cuenta de que no era del todo cierta esta suposición. Todo el contorno de Titus poseía un incontrolable brillo, aun así con todo el estruendo que el provocaba, yacía en el una serenidad invariable e inamovible.


-   Aeros: Dele con todas sus fuerzas ¡no se me contenga! ¡escucho

- Titus: ya ha pasado mucho tiempo desde que me dijeses que no me contuviera –pensó en vos alta– ¡si desde hace demasiado! Ujum me emociona esto ¡claro que si!
-  Agggrrr ¿un Dual? Maldita sea por que tuviste que aparecer ¡maldita sea! gritaba con dolor el gran Grigori mientras tomaba su mano sangrante (sangre purpura muy oscura casi de color negro).
-  Titus: ¿que es un dual?... ¿Aeros tu sabes? dijo al voltearse hacia su amigo.
 Aeros: nos han gritado y nos han tirado de todo pero palabra, que esta vez, ni se si es un insulto si no se lo devolveríamos.
- Titus: Dual no, coloso si, podría llamárseme coloso  ¿verdad Aeros?
-  Aeros: si claro tienes toda la razón Titus tú eres ¡él gran Coloso!

Al volver nuevamente la vista hacia la enorme bestia (inclusive mas alta que Titus en un par de metros) esta le lanzo de ese asqueroso liquido de su boca que parecía ácido venenoso al pecho. Todas sus ropas de la parte superior del torso de Titus se deshicieron,  pero él quedo ileso.   Ariela observo asombrada, no podía creer lo que su ojos estaban viendo, al notar que aunque le había caído todo aquel asqueroso líquido en el pecho, simplemente le estaba provocando risas al gran joven.


-   Titus: ¡oe, oe! El olor de esto es espantoso ¡pero definitivamente da muchas cosquillas!  ¡Si muchas ujum! decía  mientras se quitaba con tierra el embarre de lo que le habían tirado, limpiándose de una manera rustica.

-  Dual o no, sigues siendo ¡un pedazo de basura! Escoria te borrare esa sonrisa ¡te destruiré! grito envuelto en mas ira. 

Todos los demás seres estaban ansiosos por ser liberados y se retorcían de gran manera, buscando la forma de anular las ataduras que los aprisionaban. Todo esfuerzo estaba de más ya que toda esa maravillosa vegetación no cedía ante los intentos de escapes, al contrario aprisionaban cada vez con mayor fuerza.


La temperatura en aquel lugar era cada vez mas baja. El frió era intenso por lo que la respiración de todos los jóvenes comenzó a ser notables ante ellos mismos. Ariela empezó a temblar ya que lo gélido le había calado muy profundo en su cuerpo. El ambiente parecía para ella de mayor molestia puesto que los nervios que tenía al haber estado al borde de la muerte habían desajustado su temperatura interior.


-  Titus: descuide señorita haré esto lo mas rápido posible para que el frió no la moleste,  ujum, si el frió que esta en el ambiente ese mismo, ujum. No deseamos que se enferme porque si se pone mal, de nada serviría haberla ayudado.


Ariela con la vista asintió mostrando confianza y aprobación, al mismo tiempo que regresaba a la normalidad su aspecto desapareciendo todo aquel brillo verde que prácticamente estaba atenuándose. Titus la vio fijamente apreciándola al natural, luego que su rostro se dejo notar sin alteraciones por el destello del Aura de la joven. Fue poco más de unos segundo el tiempo en que clavo su mirada en ella, sin siquiera pestañear una sola vez maravillado por su belleza. Era un trance mucho mayor que aquel que experimentaba por los juguetes, era un maravilloso viaje por los lindeles de su brillante mirada (la mirada de la joven) inclusive las lagrimas que tenia Ariela en su rostro, para el la hacían parecer como pequeñas joyas que adornaban su hermoso rostro.


nuestro grandulón había sido impactado y no por el Grigori... 


- Titus: emm este, bueno ya es hora, -dijo un poco más atontado de lo común– si  ya es hora… acabare con esto ujum. Mucho ha durado y no vale para nada la pena alargarlo, si para nada. –dijo pestañeando muchas veces seguidas, y regresando en sí. 

-  Maldito seas ¡hay muchos mas fuertes que yo! ¨hay inclusive algunos encerrados por nosotros mismos ya que su poder es irracional¨  pagaras y todos ustedes pagaran… serán devorados y comidos uno a uno, ese enorme poder que tienen dejara de ser de ustedes y volverán a el origen…  ¡a nosotros!
-  Titus: sabes… ujum también hay más fuertes que yo ¿Ves aquel? ese es mi amigo y uno de mis maestros ¡si amigo-maestro! Así que no temeré de lo que dices ¡no, no! La unión hace la fuerza y por lo mismo estoy confiado… ¡ujum!
-    Jajaja tonto y estúpido a mas no poder … ahora mírame a la cara, quien te ha dicho que solo somos uno o dos, o tres o diez, somos miles y cientos son los que están encerrados jajaja – locura y dolor combinado con ira envolvían aquellas palabras del Grigori gigante.

Mientras tanto dentro de la barrera Jonás, Larius y su madre no sabían que estaba pasando, no sabían quienes eran ese par de personas, que estaban junto a Ariela al parecer ayudándola. Un poco de tranquilidad se manifestó en sus rostros, puesto que la llegada de estos jóvenes había sido como un rayo de luz en medio de tanta oscuridad. Ya podían dar un respirar desahogado después de quedarse sin aliento por el susto.


- Jonás: ¿Quienes son ellos? ¿Por que estarán aquí? –dijo fijando su vista donde estaba Ariela.

- Anastasia: hijo eso no importa lo importante es que han salvado a tu hermana y les debemos la vida de ella…
-    Larius: definitivamente han llegado justo a tiempo –dijo mientras se sentaba en tierra.
-  Jonás: ¡inútil! no te tranquilices que aun no ha pasado el peligro. No sabemos si ellos podrán vencerlos. Podría haber sido un golpe de suerte, pero inclusive eso también acaba y podria pasarle lo que le paso a Ariela !El confiarse por tonta!
- Larius: ¡Jonás pero mira todo el poder que emana de si! No seas pesimista creo que ya no hay que preocuparse. Observa a Ariela ya hasta ha normalizado su Aura, parece confiar en ellos. –dijo mientras se agarraba sus cabellos aun por la preocupación.
-   Jonás: no pareces convencido de tus mismas palabras… inservible hermano.

De vuelta donde estaban los seres Titus comenzó a extender sus dos manos a los lados. El Aura en el permanecía constante haciendo estremecerse todo el terreno aledaño. Aeros estaba frente a Ariela, detrás de Titus. Entonces Aeros tomo la mano de la joven y se alejó junto con ella de la cercanía de Titus y el Grigori gigante, antes que él hiciese algún movimiento para hacerles daño.


En efecto el Grigori tirando sangre por todas partes por la mano desprendida, dio un rápido salto en el aire, en dirección del cuerpo de Titus. Un enorme impacto se escuchó resonando estrepitosamente. Titus puso sus manos encima de si para protegerse del golpe, enseguida siendo enterrado varios centímetros en tierra, en el pequeño cráter que se formó a su alrededor por la colisiónRápidamente tomo los brazos de aquel ser y lo elevo sin mayor esfuerzo azotándole contra el suelo como si fuese un pañuelo cualquiera.


-  Pagaras por esto ¡juro que lo harás! – decía el Grigori postrado en tierra queriéndose levantar.

-  Titus: Tú mismo has decidido tu fin ujum si ¿eres tan cobarde? ¿Por qué querías hacerle daño a la señorita?
-  Eso no es de tu incumbencia ¡no, no lo es! Cada rincón de este maldito mundo caerá en cenizas, cada destello de vida se apagara ¿Por qué no haber de apagarse el tuyo o el de ella? –grito desesperadamente, resbalándose casi sin poderse levantar de donde estaba.
- Titus: eso no es cierto, claro que no… y menos que se lo creeré a alguien tan sombrío como tú…
-  ¡Mira quien lo dice! un simple coloso maldito y desterrado… la oscuridad de tu pasado se ve en tus ojos, no se puede ocultar, Llanto, tristeza, desprecio que fácil es saber lo que llevas por dentro.

El ojo del Grigori se volvió densamente oscuro expandiéndose unos pocos centímetros cuando decía estas cosas de Titus. Ese color negro era algo fuera de lo común. El ser mismo había conectado su vista con la mente del joven coloso, indagando en lo más profundo de su ser. inmediatamente provoco que Titus se silenciara súbitamente y su vista se entristeciera. Esa mirada de entusiasmo que traía consigo se estaba apagando, estaba desapareciendo.


-   Aeros: ¡no importa eso, ya es pasado! ¡hoy estamos aquí amigo! deja que el pasado vele por sí mismo ¡hoy vela por tu presente!


Con un enorme grito Aeros se dirigió a Titus,  Cuando escucho esas palabras Titus subió la mirada, voltio a ver a Aeros y en ese instante Ariela le sonrió de una manera tan tierna que enrojeció inmediatamente a el Coloso.


Entonces movió la cabeza haciendo tronar su cuello, golpeo su mano con su mismo puño, extendió nuevamente sus brazos dando un respiro profundo, enseguida con un enorme y fuerte aplauso el coloso produjo una onda expansiva gigantesca que comenzó a viajar por el aire, como viaja una onda en el agua cuando se le es lanzada una piedra,  hacia donde estaba el enorme Grigori  y los demás seres. Todos aquellos atados se revolcaban de manera muy sofocada casi desesperados en la tierra por alejarse.


-   Titus: si, es cierto... bueno me despido de ti, bien viaje… que te valla bien, ujum muy bien …

- ¡No espera que haces! ¡No!...  –grito aun queriéndose levantar atropelladamente sin más resultados que un resbalo continuo.

Este gran poder era de un maravilloso tono dorado tan hermoso como letal. Cuando aquel resplandor en forma de onda  toco a todos los seres, sucedió que cada uno de ellos empezaron a desintegrarse en partículas, bellas partículas iluminadas como luciérnagas. Uno de los seres se desato sin esfuerzo alguno desapareciéndose como tinta diluida antes de ser impactado por todo aquel poder.



Posteriormente todos los demás seres incluso el gigante desaparecieron sin dejar más rastro que una humarada de polvo plateado, habían sido eliminados por Titus. Las formas de los cuerpos de los Grigori quedaron grabadas en la vegetación que había hecho nacer Ariela y se mantenían intactas. Luego de esto cada planta comenzó a regresar al suelo volviendo a su origen, de donde habían nacido. Lianas, flores, árboles y las enormes raíces que se habían esparcido por todo el terreno a voluntad de Ariela, desaparecieron.


Todo el lugar emergió de las tinieblas a la luz, aquella neblina retrocedió rápidamente haciendo que el cielo se despejase,  volviendo a brindar aquel hermoso azul que tanto se aprecia. La temperatura nuevamente se acoplo a la normalidad, aunque si se puede mencionar que aun permanecía un poco fría, cabe decir que en comparación de lo que antes se percibía las condiciones eran mucho más amigables. La barrera que aprisionaba a Jonás, su madre y a Larius comenzó a desaparecer como manto, deslizándose hacia el suelo. Jonás y Larius corrieron deprisa hacia donde estaba Ariela mientras que su madre los seguía detrás a un paso lento.


Aeros se apresuró a levantar la espada que era enorme pero bellamente forjada, cada detalle que tenia no se le escapaba; para el era un deleite el tenerla en su manos. Titus voltio a hacia Ariela sonriendo de forma tímida, pero fue tanto la timidez que más bien provoco un grave error, ya que le ocasiono que se le escapara un poco de baba de la boca. Inmediatamente limpiándose para que ella no notase (aunque era un poco tarde para ello) se paso la mano quitándose la saliva mientras ella lo miraba con una enorme sonrisa, prácticamente agradeciéndole sin palabras.


- Ariela: que fantástico poder posees joven, es grandioso ¡terroríficamente grandioso!… muchas gracias a los dos. Si ustedes no hubieran intervenido no se si aun estuviese viva. Son muy fuertes es de admirase tal poder. –decía con mucha alegría en el rostro, al mismo tiempo que sacudía un poco su falda apenada por lo sucio que la tenía.

- Aeros: el placer de poder servirle es muy grande, aunque todo el merito se lo lleva mi amigo y por supuesto que usted señorita, no podemos ignorar el hecho que usted mantuvo a los otros seres atrapados ¡eso ayudo mucho a mi amigo grandulón!
-Titus: emm… ummm… de nada era nu-nu-estros deber. –dijo aún más apenado el grandulón.
- Ariela: pues amigable joven no era su deber. Eso nos les importo y aprecio mucho que hayan actuado de esa manera… ahora les debo la vida estoy en gran deuda con ustedes –dijo con lágrimas de alegría en los ojos.
-  Aeros: no diga eso señorita la verdad solo nos debe su nombre, porque su sonrisa saldo gran parte de su deuda.
-   Ariela: que pena que cosas dices ... si por supuesto aun no me les he presentado. Mi nombre es Ariela Midler y es un placer conocerlos a los dos. – dijo mientras tomaba la manos de ambos, con un poco de dificultad al hacerlo con Titus pues era muy grande.
-     Aeros: yo me llamo Aeros…. Solo Aeros si; el es Titus.
-  Titus: solo Titus también.  –dijo sonriendo el grandulón al mismo tiempo que le secaba una lagrima con uno de sus dedos, para ser más exactos el meñique.
-  Ariela: esta bien solo Titus y solo Aeros –dijo con gracia– por allá viene mi familia, también quiero presentárselas.

Al llegar Jonás parecía molesto al presenciar a los dos jóvenes. De forma despectiva los miro de pies a cabeza, por lo que Aeros y Titus se sintieron incómodos. Luego Jonás hablo airadamente sin contener su enojo con un tono muy alto.


-   Jonás: Como es posible que no hallan dejado ni un solo Grigori vivo ¡¿Ariela por que no les dijiste que dejaran uno vivo para interrogarlo?! ¿acaso no tienen sentido común?  Se ve que lo único que han desarrollado  es fuerza. Ahora ¿como sabremos que es lo que querían o porque nos persiguen? Claro seguiremos con grandes incógnitas habiendo podido conseguir información de uno de ellos ¡AAAGGRRR cómo es posible! – gritaba muy enojado.

-  Anastasia: ya te dije que lo único que importa es que tu hermana está viva y se lo debemos a ellos –grito la madre aun desde muy atrás al arribar cerca de todos los jóvenes– ¡deja de ser grosero por una vez en tu vida Jonás!  …Jóvenes muchísimas gracias por su ayuda –dijo ya en el mismo lugar agitada por recorrer hasta donde estaban– le han salvado la vida a uno de mis hijos y toda mi vida no bastara para poder agradecerles.
- Aeros: no tiene que agradecer señora como ya le hemos dicho a su hija, ayudarle era nuestro deber y fue todo un placer hacerlo ¡verdad Titus!
- Titus: si por supuesto ujum no nos podríamos habernos hecho los ciegos al ver que ella estaba amenazada ¡si los ciegos jamás!
-   Larius: Gracias y disculpen a mi hermano el es así. Pero bueno, que poder posees Titus tu solo pudiste con varios de esos seres ¡Que son verdaderamente terroríficos!
-  Ariela: hermanito bello eran 20 Grigori, uno era enorme y grotesco ¡definitivamente Titus es fantástico!
- Jonás: es muy extraño que ahora tantos Grigori viniesen hasta aquí, al parecer no fue coincidencia encontrarnos a Baatral en el bosque de los cerezos Gigantes –pensó en silencio.
-   Larius: ¿como supiste que eran Grigori?
-   Ariela: Luego te contare hermanito bello descuida.

Aeros le susurraba en el oído a Titus, lo satisfecho que se sentía al ver que todo había salido bien, aunque también entre dientes le expresaba su molestia por las palabra de Jonás, pero a Titus le asombraba ya que no sabia el por que, es decir no entendía nada.


-  Aeros: vistes Titus te has ganado su admiración de buena manera –replico alegre hacia su amigo.

-   Titus: emm… si jeje gra-graci-as  –muy apenado dijo el grandulón.
-  Anastasia: bueno jovencitos seria muy descortés el que no los hiciera pasar a comer a nuestro hogar, y aun mas descortés seria si ustedes no aceptaran, eso es lo menos que podemos hacer para ustedes.

Cuando doña anastasia dijo esto los estómagos de ambos comenzaron a crujir  con muchísimo ruido. Ellos mismo se habían evidenciados de que andaban mucha hambre, hambre rezagada de días, por lo que esta noticia fue de gran alegría y sustento para ellos.


-    Aeros: no podríamos ser malagradecidos en decirles que no así que  aceptaremos.

-     Anastasia: muy bien escucho que sus estómagos también han aceptado, están impaciente por ser saciados. –dijo sonriendo la señora.
-  Aeros: bueno si, que pena, aunque parece que Titus tiene una madriguera de un gran león en el estomago ¿Creo que lo acaban de escuchar verdad??
- Titus: emm si es que ten-ten-go mucha hambre… -dijo tomándose el estómago con las manos.

Todos sonreían por la expresión que Titus tenia en su cara (menos Jonás). Titus como un niño solo miraba inocentemente avergonzado a todos por el ruido de su estomago provocado por el gran hambre que sufría. La alegría que les provocaba tener sana y salva a Ariela era tan profunda que llenaba de gozo el corazón de su madre y de casi todos (porque Jonás no parecía alegre, aunque si en tranquilidad). La joven era de aquellas personas de las cuales aprendes a querer casi instantáneamente, casi como por instinto, ella sin muchas palabras se daba siempre a querer.


-  Ariela: Pero ¡hermanito que alegría! Por todo lo pasado no me había percatado que ya has despertado de tu sueño eterno. ¡que bellísimo este día! ¡me ha vuelto a sonreírme! ¡grandemente! !por todos los cielo! !que alegría!.


La joven agarro con todas sus fuerzas a su hermano abrazándolo, besándole los cachetes, la frente y acariciando sus cabellos, la dosis de cariño esta vez excedía registro alguno en la memoria de el. Larius trataba de repelerla como siempre pero esta vez oponiendo con menos fuerzas, casi dejándola que lo hiciese con libertad, era muy extraño tal acontecimiento pero para Ariela era mas grato todavía que pasase así. Jonás mientras tanto dio media vuelta y emprendió solo la caminata hacia el hogar sin esperar a nadie...


ya habiendo caminado un buen trayecto Jonás, todos los demás dieron inicio al regreso hacia la casa, quedándose únicamente resegada en el camino Doña Anastasia, ya que iba absorta en sus pensamientos.


- Anastasia: ya veo, la mirada esta en Larius tal y como le predijeron a Aron. Pero pensé que esto no era verdad que era falso,  ya que Larius no experimento ningún cambio como lo esta haciendo hasta ahora, ya no debería estar presentando transformación, nadie después de los 13 o inclusive hasta los 15 años siendo los casos mas raros había podido despertar su Aura. No me lo puedo explicar el ya tiene 18 ¿Por qué hasta ahora esta sucediendo todo esto? –pensó en sus adentros mientras recordaba todo lo que antes y ahora había ocurrido- hay Aron como quisiese que estuvieras aquí. Siento que muchas cosas se avecinan...