lunes, 22 de abril de 2013

cap6: Cenizas en la Habitacion






Aquella hermosa imagen, si esa que te hace sentir tan cómodo y reconfortante después de un largo viaje, esa se dejaba ver a lo lejos ante los ojos de Doña Anastasia, era su hogar que sobresalía y alegremente hacia palpitar su corazón, aun así no podía evadir el miedo. El hecho de estar de regreso y ver a sus hijos era mucho más fuerte que las noticias que había recibido de los hombres, los cuales salieron a su paso  en el regreso a su hogar, el maravilloso lugar que estaba viendo. 

Los grillos con sus melodías, algunas aves se oían en sus nidos, las luciérnagas, grandes luciérnagas en sus danzas por los aires y la Madre de los chicos entrando con mucha prisa, era la imagen que se descolgaba en el instante que el carruaje entraba a los terrenos de la casa. Ya era de noche, las luces de la casa eran las únicas junto con las de las mencionadas luciérnagas que iluminaban el campo, la vegetación y ese árbol enorme en la parte trasera de la casa de Larius, aquel con la extraña seña que dejo el incidente con el joven.




La alegría inundaba todo el ser de Doña Anastasia, pero la sensación de preocupación no dejaba en paz la mente de la señora, tenía una mezcla extraña de emociones. Al fin ella solo quería entrar, ver que sus hijos estaban bien y llegar a abrazarlos con todas sus fuerzas. 


 Anastasia: por favor Caricio encárgate de bajar todo, necesito entrar de inmediato a la casa. Que no hayan venido a encontrarme a la entrada ya es muy alarmante para mí pensó doña Anastasia. 

Irrumpió rápidamente a la sala de la casa miro por todos lados, pero solo los muebles vacíos vieron la entrada de su llegada. 


 Anastasia: ¡Hijos donde están! ¡Ya vine! ¿Por qué no han salido a mi encuentro? grito esperando que saliesen de inmediato los tres, aunque de los tres solo salió uno.

– Jonás: Madre por fin has vuelto qué bueno que hayas regresado bien. 
 Anastasia: hijito mío me alegra mucho verte ¡estás bien! dijo mientras lo abrazaba y miraba por todo su alrededor. 
 Jonás: Madre yo estoy bien no sigas buscando en el lugar equivocado. Busca arriba aunque lo que llegues a encontrar no debe preocuparte en lo más mínimo, ya el indicio de peligro ha pasado.

 Anastasia: Pero… hijo que encontrare… no me asustes más de lo que ya me han asustado. ¿de qué estás hablando? Jonás dime ¿Qué ha pasado? ¿Están allá arriba tus dos hermanos? 
 Jonás: Madre no te sofoques por favor todo está bien ya te eh dicho. Ahora dime ¿quiénes te han asustado y de qué manera?

De una manera sorpresiva Ariela salió corriendo del segundo piso desde la escalera en forma de caracol hacia abajo, desesperadamente.


 Ariela: ¡Madrecita bella! ¡Gracias a los cielos que has vuelto! No sabes cuánto te necesitaba a mi lado en estos momentos dijo abrazándola. 

 Anastasia: Ariela hija ¿Qué te ha pasado? ¿dime estas bien? ¡ contéstame hija por favor! dijo al mismo instante que revisaba el rostro de Ariela. 
 Jonás: Disculpa Madre pero tampoco en ella encontraras seña o rastro alguno de algo, una vez más estas buscando en la persona equivocada.

 Anastasia: … ¡No! ¡No puede ser posible! Entonces… ¡no, mi Larius no! 

Una terrible angustia emergió del rostro de la madre de los jóvenes. Palideció hasta más no poder, en un abrir y cerrar de ojos. Sin esperar una palabra más inmediatamente comenzó a caminar de una manera agitada, hacia el segundo piso. Poseía una vista perdida en pensamientos negativos el ambiente emanaba preocupación de casi todas partes, tanto en el rostro de doña Anastasia como en el de Ariela, mientras que Jonás solo miraba con un gesto de molestia y despreocupación. 

Ariela siguió a su Madre, tomándole de la mano. No podía dejarla sola, no quería que ella viera tal imagen de su hijo en las condiciones en las que se encontraban. Sin duda alguna la niña temía que fuese un golpe muy fuerte para su Madre. 

 Anastasia: Mi niña dime donde está Larius por favor ¿acaso esta en tu cuarto? ¿O en el de él? … fue al mío? 
 Ariela: no Madre lo eh dejado en su cuarto, créame por favor cuando le digo que está bien ¿sí? , yo no me he alejado de él ni un instante –dijo mientras retrasaba en el camino un poco para tranquilizar a su Madre eh procurado estar allí en lo que él necesita para cuidarle y hacerlo bien. 

El silencio se afirmaba de gran manera en Doña Anastasia, que sin decirle nada solo miro a los ojos a Ariela. Angustiada y con los mismos llorosos dio media vuelta, siguiendo su camino entrando al cuarto de Larius, asombrándose de lo que ella comenzó a ver. 

El suelo estaba invadido por todas partes de vendajes, por doquier se veía tales tiras de tela. Para un mayor desconcierto estas no estaban llenas de sangre, como normalmente deberían estar al ser utilizadas en heridas, si no que estaban calcinadas, es decir como que alguien las hubiera prendido en fuego. La habitación poseía un fuerte olor a humo y en varias partes había hollín, la escena que se observaba era muy parecida a la de un incendio controlado, por que ya no habían llamas, solo cenizas.


La cama de Larius había sufrido la misma suerte que el resto de su cuarto y de las vendas que estaban tiradas en el piso. Todo esto dejo perpleja a la Señora que caminaba lentamente, no dejando escapar ningún detalle o cosa rara en el cuarto. Lo que su vista apreciaba, su mente rechazaba creer, puesto que le decía que era un incendio y los jarrones de agua apoyaban la suposición, los jarrones presentes a los lados de la cama. 

Terminando de ver esto, su vista se poso en su hijo, su pequeño Larius que dormía recostado de un lado en su costado viendo hacia la pared. Sus vestiduras poseían la misma condición antes mencionadas de las vendas y el cuarto. Parte de la espalda de él sobresalía de los agujeros de quemadura que tenían en las ropas que tenia puesto, para ella estas cosas no tenía sentido a no ser que fueran producto de aquello que tanto temía, esos pensamientos que Urias Thanos le había planteado hace unas horas en su conversación. 

Doña Anastasia se acerco a él, ella quería sentir y constatarse en qué condiciones se encontraba Larius, debido a que noto que el semblante en el era de alguien que poseía fiebre. El sudaba mucho, su cuerpo se movía con algunos temblores violentos, además que su piel se apreciaba enrojecida. En el momento en que lo toco algo extraño comenzó a suceder en las heridas de la arrastrada que le había propinado Batraal. 



Era desconcertante para Doña Anastasia lo que comenzó a aparecer en la espalda del chico, en las heridas que se encontraban situadas en ese lugar. Exactamente en el contorno de ellas una flama azul salía y maravillosamente al mismo tiempo estaba cerrando y cicatrizando sin dejar rastro alguno de las lesiones de su hijo. La conmoción en Doña Anastasia parecía alimentarse más y más en cuanto pasaban los minutos dentro de la habitación de Larius. 

Una sentimiento de enojo frustración y dolor invadió todo el ser de Doña Anastasia, su mirada prácticamente congelaba el ambiente, se lleno de frialdad y seriedad su rostro. La tensión en ella hacia rechinar los dientes, endureciendo su mandíbula, mientras apretaba con todas sus fuerzas las sabanas de la cama de Larius; lentamente se sentaba. Dio un gran suspiro profundo, y lo inevitable ocurrió como resultado… el rodar de lágrimas amargas de dolor, aquellas que vienen acompañadas de los nudos gigantes que se posan en el pecho, un poco más arriba de donde se abre aquel vació de mucho dolor. 

 Anastasia: Amor… Ariela… entra por favor, no te quedes allí afuera del cuarto. Ven para acá… necesito que estés a mi lado hija. 

Ariela se había quedado afuera del cuarto inerte, inmóvil, casi sin articular un solo movimiento, más que el de respirar. Con las manos juntas en el pecho permaneció observando a su madre. 


 Ariela: madre… no sé qué decirte, esto me ha tomado también de sorpresa. Nunca pensé ver algún día a mi hermanito con todo esto. No sé cómo paso dijo con cara angustiada. 
 Anastasia: hijita de mi corazón despreocúpate esto se muy bien que no es tu culpa, ni mia, ni de nadie. Esto es obra del destino que otra vez ha hecho acto de presencia y sin titubear no le ha agradado que viviese en paz, como lo estaba haciendo. Quiere tratar de amargar mi vida, así como lo trato de hacer cuando su padre desapareció. 
 Ariela: No diga eso Madre… por favor cambie esa cara. Mire después de todo por lo menos mi hermanito está vivo, por el mismo motivo que nos está haciendo sufrir. Eso mismo que ahora ve que tiene es lo que le ha valido para vivir, mire como casi tiene todas esas heridas sanas por completo y no tienen ni dos días de haberlas adquirido. Lo está sanando eso debería hacernos feliz. 
 Anastasia: lo sé hijita… lo sé…  solo que eso mismo transformara su vida y la de todos nosotros en una vida casi de cautiverio. Duro camino ahora les espera y tendrán que ser fuertes. ¡¿por qué, si?! ¿Por qué esto aparece hasta ahora y no antes? Esto es una burla del destino una jugarreta de la vida que me ha engañado por completo. 

¡No puede ser! ¡Qué frustrante! ¿Es que acaso no basto con Aron? Ahora se los llevaran a ustedes también. De nada sirvió tal convenio absurdo, todo fue una vana ilusión que simplemente se ha desvanecido.

 Ariela: Madre pero debe haber alguna salida, tal vez se podrá hablar con el rey una vez mas y llegar a un nuevo acuerdo. ¡Otra solución podría ser! Que… huyamos, escapemos lo más pronto posible, lo más lejos que podamos donde no nos encuentren ¡Ya se, vayámonos a otro reino donde nadie nos conozcan!

De repente entro Jonás a la habitación con una cara muy enojada.


 Jonás: ¿Y en donde no nos conocen Ariela? ¿Podrías decirme en que reino no nos conocen? o por lo menos a mí y a nuestra madre ¡No digas tales tonterías! Aquí o allá en el reino que sea nos encontrarían, fuera de ellos no podremos sobrevivir, demasiados peligros ay en las montañas. Además si huimos nos encontraran, yo podría resistirme e irme solo, pero estoy seguro que nuestra madre seria encarcelada y juzgada, así que has silencio y guárdate esas ideas tontas en tu mente. 

 Anastasia: Tienes toda la razón Jonás pero eso no te da el derecho de ser tan grosero con tu hermana… bueno y no huiremos por mi seguridad sino por la tuya hija y la de Larius, no quiero que tomen represalias contra ustedes, si los atrapan al huir los cargos serian de prófugos desertores como criminales. Por tu parte Jonás estoy segura que no dejarías que te encuentren y si lo hiciesen no sería tan fácil atraparte. Me duele tanto en el corazón admitirlo pero creo que ya no hay nada que hacer, ya esto se ha salido de nuestras manos, y hasta de las tuyas Jonás. Estoy segura que mandaran a los más fuertes a traerlos a ustedes, siendo hasta para ti Jonás algo peligroso si se resisten. 
 Jonás: pues eso es muy dudoso, madre difícilmente podrían domar estos puños, hasta el más fuerte de todas esas basuras no podría mantenerse en pie ni igualar mi Aura. Si es que llegue a dar mi brazo a torcer, sería nada más por ti madre, Ariela y ese bueno para nada de Larius que yace allí. Por que se que de una u otra manera si me voy buscarían tomar represalias contra ustedes. 
 Anastasia: hijo gracias y lo bueno es que todavía tenemos un poco de tiempo. Cuando veníamos de vuelta Caricio y yo de donde tu tía, me encontraron en el camino los de la orden de “El orbe de Argel” mi gran sorpresa fue cuando me dijeron que venían en dirección de nuestra casa. 
 Jonás: A como me lo esperaba como le dije a Ariela que pronto vendrían por él esas basuras… era de suponerse que todo el disturbio y emanación de Aura que tuve que hacer por la cucaracha que quiso hacerle daño a tu hijo mimado, llamaría la atención de ellos. 
 Anastasia: Jonás, si dime que le ocurrió a Larius o ¿quien le hizo esto? 
 Jonás: un Grigori un tonto Grigori… esos seres detestables e inmundos al parecer algo les llama la atención en Larius… puede que este no sea el ultimo que él se tope…. 

 Anastasia: hijo calla no hables de esos seres así, recuerda merecen respeto como tú o como yo, además sea como sea un día algunos de ellos cuidaron de nuestros ancestros, ellos eran seres puros. como sea ahora dime ¿qué quería que te dijeron? 
 Jonás: No, no lo deje hablar mucho… demasiado me irrito con sus estupideces. No quería soltar a Larius, se lo advertí que lo hiciese por las buenas, este no me hizo caso así que... 

 Ariela: ¡qué bueno! Lo admites si te importa tu hermano… Jonás me alegra que si este algo de amor por Larius dentro de ti. interrumpió con alegría la niña y Jonás solo la observo y siguió hablando con su mama sin responder a lo que ella le dijo. 
 Jonás: Así que solo le extinguí su vida de un golpe. Si a caso el único que sabrá algo mas es Larius, desde ayer no despierta tenemos que esperar que lo haga para interrogarlo. Tengo demasiadas preguntas que hacerle y el tienes muchas respuestas que darme.

 Anastasia: Jonás deja recuperarse a tu hermano. Has esto por mí por favor. 
 Jonás: Necesitamos saber exactamente lo que está pasando o anticiparnos a lo que puede suceder. Ese Grigori estaba muy interesado en Larius, Madre sabes muy bien que eso no es normal en ellos, ya que sus ataques son ocultos, mayor mente de noche y en lugares donde no hay gente con Aura fuera de lo común. 
 Anastasia: hijo mío es cierto… cada vez más y más malas noticias. Que importuno ser, por él, Larius ha despertado su  verdadera Aura, pero bueno aun así deja que se recupere por completo ya luego pregúntale lo que quieras. 
 Jonás: está bien madre lo haré...  pero la verdad no ha sido por la cucaracha… y esto no es todo lo que ocurriese en tu ausencia. 
 Anastasia: es cierto ese hombre me hablo que hubo más de un incidente. No me escondas nada y dime lo que paso. 
 Jonás: desde hace ya un tiempo que he notado un sentir extraño en Larius y su Aura. entiendo mas que nadie que el desarrollo de las Auras especiales se dan a tempranas edades, siendo el limite los 15 o 16 años, si esto no se desarrolla ante de esas edades simplemente no se desarrolla jamás y Larius tiene 18 años ya. La verdad primero pensé que eran ideas mías, locuras o hasta inclusive busque algún otro ser que pudiese estar rodeando o merodeando nuestros terrenos, alterando el equilibrio de nuestras Auras, pero no… de ese tipo no había dijo con una sonrisa naciente en su rostro. 
 Anastasia: ¿y de que otro tipo encontraste? ¿Por qué encontraste algo no? 
 Jonás: bueno no encontré nada que pudiese alterar nuestras Auras o que estuviese modificando el entorno de nosotros lo demás no tiene mucha importancia. Ariela permanece con su Aura intacta, usted madre y yo también, solo Larius tenía ese leve cambio en el perceptible por mí, porque estoy seguro que Ariela ni cuenta se dio ¿o me equivoco? 
 Ariela: No hermano no te equivocas dijo la niña moviendo su cabeza de un lado para otro con un puchero en su rostro. 
 Jonás: No sabía que era hasta que un día supuse algo y nació la idea de comprobarlo y lo hice cuando no estuvo usted … 
 Anastasia: aja sigue cuéntame cómo lo comprobaste. Ya doña Anastasia se encontraba un poco molesta. 
 Jonás: tiempo después que fuistes donde tía Margaret como siempre tu Larius con complejo de mono subió al árbol de atrás y… 
 Ariela: y el tonto de tu otro hijo con complejo de verdugo provoco un gran ventarrón que parecía que fuese proveniente de un tornado. Todo el árbol se movía como si eran ramas cecas. La idea que se me vino al instante era de que quería matar a Larius ¡no tuvo compasión de él! Quería adelantarse al Grigori. dijo muy enojada. 
 Jonás: Ariela… quería, pero salió ileso de esa.  contesto con una sonrisa leve a su hermana. 
– Ariela: ¡que indignación todavía te causa risa! que cruel eres Jonás
 Anastasia: sigue, sigue no te detengas hijo quiero saber todo… 
 Jonás: madre sé muy bien que él es un Midler y nosotros no somos unos debiluchos,  por lo que me decidí a intentar saber más a profundidad, dándome como resultado respuestas satisfactorias. Como te dijo Ariela paso todo aquello que provoque, estando afuera él no se dio cuenta de mi presencia y utilice ese preciso instante en el lugar indicado para probar mi teoría. 
Tu pequeñín cuando se vio en entre la vida y la muerte emano su verdadero poder, inconscientemente cambio parcialmente parte de su cuerpo, para ser preciso su brazo en roca y magma con fuego azul similar al que acabas de de ver salir de sus heridas. Eso para mí fue más que suficiente. 

El rostro de Jonás se lleno de satisfacción, sus ojos brillaban con notoriedad al contar todo lo que estaba diciendo. Era muy evidente como lo llenaba de alegría tal noticia descubierta por el mismo, mientras que Ariela lo miraba con tristeza y doña Anastasia con un poco de enojo. 


 Anastasia: ¿Jonás Midler me estás diciendo que esto pasó por tu culpa? ¿Qué tu provocaste todo esto? No pensaste en la seguridad de tu hermano… ¿y que tal si estabas equivocado? 
 Jonás: sé muy bien que él es tu niño mimado, si no basta con eso Ariela lo trata como si fuera él el hermano menor y no ella. Yo ya estoy cansado de eso porque van a desgraciar la vida de él, lo que harán es un bueno para nada, un debilucho inconstante sin criterio y sin carácter, alguien que no podrá afrentar la vida por sí solo, que no podrá vivir a plenitud lo que le falta por crecer. Un día madre, aunque me duela admitir tendrás que morir como todo lo que vive en este mundo y no podrás cuidar más de él. Ni tu, Ariela… al igual tendrás que seguir adelante, puede que te cases obteniendo una familia; un esposo e hijos y ya tu tiempo no será para tu hermano. 
 Anastasia: Lo sé muy bien hijito pero ay muchas formas en las que se puede instruir a un hijo y cuidar de un hermano, pero… la dureza extrema no es una de ellas, o por lo menos no la más indicada. 
 Jonás: como sea Madre hubiese sido yo u otro pero en cualquier momento alguien provocaría que el Aura de Larius despertara a su verdadero nivel, quisiese o no esto ya era parte de su destino, destino al cual ni el mismo puede huir. Como sea era mejor que esto fuera provocado en mis manos y no en la de otro. El perdió el conocimiento y control de sí mismo, su Aura emano en un corto lapso de tiempo, si no hubiera estado en ese lugar y momento no hubiera podido anular su poder, dando como resultado que, sin alguna duda los de la orden se habrían dirigido inmediatamente sin pensarlo dos veces hacia aquí. 
 Anastasia: hijo como siempre anticipándote a todo, me enoja la manera en que llevaste las cosas pero otra vez te doy la razón. No sabía nada de esto y lo que le dije a esos hombre hizo que se devolvieran, porque a como supusiste venían para acá, ya esa emanación había llamado su atención, pero la lograste contener a tal punto que no pareció fuerte sino solo algo para revisar. Lo bueno es que aunque no sé como los convencí... pero desistieron.

No dejaba de merodear por la mente de ella el gesto extraño de aquel hombre llamado Urias Thanos, ese que hizo él al dejarla ir, sin acompañarla y averiguar la veracidad de lo que le había dicho. No comprendía como hombres tan fríos y desalmados (a como ella los recordaba) podían haber tenido un trato compasivo frente a su persona.


 Jonás: De verdad que esa noticia me ha dejado atónito, pensé que por fin podría cobrar ciertas cuentas que tengo con ellos desde hace mucho… 
 Anastasia: Jonás deja tus ideas extremistas no ves que puedes causar muchos problemas a tus hermanos. No seas sabio en tu propio pensar y escúchame, el conflicto no es la solución. Yo no quiero que los aparten de mi ¡hijos míos los amo más que a mi vida! Pero si su bienestar depende de acatar órdenes del rey, el dolor que sienta por perderlos pasaría a segundo plano porque odiaría que algo malo les pasase. 

Prefiero que todo esto sea a favor en sus destinos y no en contra de sus vidas, al parecer por el momento es lo que refleja en la cercanía; ruego para que mientras ustedes vivan todo siga así, aunque ello signifique poner tal destino en las manos de esos hombres. 

 Jonás: No veo la necesidad de poner mi destino en sus manos ¡yo mismo forjare mi destino! Eso solo me incumbe a mí mismo y a nadie más. Ay de aquel que desee obligarme a cumplir sus deseos solo porque si, solo para sentirse satisfecho para sí mismo. 
 Ariela: Que bueno escuchar esos de tu misma boca porque entonces, estas en contra de que los demás te obliguen a hacer lo que ellos quieren. Jonás hermano por favor dime… si esto es así ¿por qué tanto obligas a Larius a cumplir tu deseo de hacerse fuerte? ¿Acaso eso no va en contra de lo que acabas de decir? mira como criticas a los seres que se comportan igual a ti, queriendo obligar a los demás...

Las miradas se clavaron entre Ariela y Jonás enmudeciendo toda la habitación, dejando una atmósfera pesada. Doña Anastasia miro con asombro a Ariela sin decir una sola palabra al igual que Jonás, este estaba sorprendido puesto que acababa de experimentar por primera vez el hecho de que alguien que no fuera su madre lo dejase callado. Por su mente no paso ni un solo pensamiento ni una sola respuesta nada por un lapso corto de tiempo, hasta que llego lo insólito… reconoció muy adentro que Ariela, estaba madurando, ya estaba dejando de ser aquella infanta que solo lloraba frente a él al momento de discutir




Luego de esto Ariela tomo uno de los jarrones que yacían en el suelo y salio de la habitación,para traer mas agua y dejo a su madre y Jonás atrás sin voltear a ver.






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