jueves, 12 de diciembre de 2013

Capitulo 9: Sombras al Acecho ( Fortuito encuentro )

Tal y como se esperaba Jonás no se había equivocado en sus predicciones. Sus palabras a gritos eran tan veraces como la realidad misma de su encierro  ¡no, no! No será suficiente Ariela… eran los gritos que había exclamado, sin que su hermana se diese cuenta por la interrupción de la barrera. El gran Grigori e inclusive los demás capturados, habían azotado el ambiente con pánico e incertidumbre, pero también habían dado un golpe certero al orgullo de Jonás, este estaba como ave enjaulada sin saber cuándo saldría.

De nada había servido todo lo que Ariela había emanado de si, puesto que al más peligroso de los seres no se le había retenido. Las carcajadas al mofarse por su liberación no esperaban ni un instante en salir alocadamente de la boca del aquel gran ser. Al mismo tiempo este perseguía a Ariela por todo el lugar. Ella retrocedía perturbada con un gran sentimiento de asombro dentro de si que la había dejado impotente a reaccionar. 


Gustosamente el siniestro dejaba deliberadamente entre ellos espacio para poder alargar su asedio. Su maligna actitud se asemejaba a la de un depredador cuando jugueteaba con su presa.


-   JA-JA-JA reía a más no poder moviendo hacia todos lados su esquelético cuerpo– Te  lo dije niña, te lo dije. De poco provecho fue todo esto que hiciste, ahora morirás sin más remedio dijo viéndola a fijamente  a los ojos no dejare rastro de tu existencia, todo ese poder volverá a ser parte de mi ¡así es como debe ser!




En el momento que este se aburrió de la jugarreta, entonces maquino con toda la malicia que tenia en su mente (oscurecida como la mugre de sus garras), la manera en que mataría a la joven. lo que dio a luz la idea de descargar en Ariela su enorme fuerza en un golpe de espada. No había piedad en su interior, no había misericordia, solo había ese interés por matar y destruir.


La vista de Jonás, de Larius y de su madre fueron ralentizadas desde lejos cuando avistaron que el golpe estaba en marcha. El filo de espada hambriento de sangre se dirigía en cámara lenta en dirección a Ariela. Al mismo tiempo doña anastasia gritaba desgarradamente con todo el sentimiento de desesperación que tenia desde lo más profundo de sus entrañas, junto con un torrente de gruesas lágrimas que rodaban hasta su cuello.


-      Anastasia: ¡hija no! ¡Ariela! …


Leander al escuchar el grito de Doña Anastasia apareció de un salto frente a todos y la mirada de Jonás se clavo en el. Los ojos de aquel felino comenzaron a brillar pero solo Jonás pudo darse cuenta de ello. Mientras tanto la hoja de la espada se disponía en atravesar de lado a lado todo el cuerpo de la hermana de Larius para así partirla en dos de un solo tajo. Pero a unos pocos centímetros antes que la espada tocase a la joven, inesperadamente algo improvisto sucedió, tan inesperado como la lluvia en el desierto, tan sorpresivo como el brillar de las plantas en el valle Ariel, algo que hizo que Leander encontrase tranquilidad en el momento, como para posarse con serenidad en el piso.


De repente como Salido de la nada, como invocada de la misma neblina, una enorme piedra con  velocidad y fuerza desmesurada de un viaje totalmente fuera de los límites de cualquier cosa, colisiono con la mano y la espada del Grigori. La misma voló por los aires aun con algunos pedazos de dedos del gigante contraídos en el mango del arma. Unos gritos de jóvenes alocados en frenesí resonaron en toda aquella planicie.


-  Aeros: ¡ahoooooyo! ¡buen tiro Titus! ¡justo en el blaaaaanco! ¡venga es todo un experto! 

-   Titus: ¡si verdad Aeros le di! ¡vistes le di! Y bien duro !jaja!
-  Aeros: ¡grandioso amigo te felicito un tiro de gran puntaje ! ¡eres lo máximo grandulón! ¡Ahoooooyo!
- Titus: ¡ujum! ¡un instante más y la bella señorita verde no hubiera quedado ni para el recuerdo! ¡si para nada de ello!
-  Aeros: ¡bueno esa espada se ve elegante! es hora que consigamos una mas para nuestra colección. ¡hay que reponer la daga! ¿no?
-  Titus: déjamelo a mí ¡Ujum a mí! ¡ampliaremos el repertorio amigo!

Tal colisión había sido muy de cerca del rostro de Ariela pero misteriosamente no le hizo ningún daño. Estos jóvenes eran aquellos transeúntes que habían estado en el pueblo de Hori. Primero iba Titus y detrás de el lo seguía Aeros. Sus miradas entusiasmadas junto con sus sonrisas hacían revelar el placer que llevaban consigo al ayudar a la joven. Su llegada sin dudar fue en el momento indicado de la mejor forma posible. Pronto se posaron delante de Ariela en señal de protección frente al Grigori que gritaba de ira y dolor por su mano despedazada.





En Titus se podía sentir una enorme presencia de poder; era esto envolvente. La enorme cantidad de Aura que emanaba hacia estremecer a cualquiera. Totalmente sorpresivo aun para Ariela, esto era algo impresionante. En su mente creía que solo seres como su hermano Jonás podían tener tal poder, pero se estaba dando cuenta de que no era del todo cierta esta suposición. Todo el contorno de Titus poseía un incontrolable brillo, aun así con todo el estruendo que el provocaba, yacía en el una serenidad invariable e inamovible.


-   Aeros: Dele con todas sus fuerzas ¡no se me contenga! ¡escucho

- Titus: ya ha pasado mucho tiempo desde que me dijeses que no me contuviera –pensó en vos alta– ¡si desde hace demasiado! Ujum me emociona esto ¡claro que si!
-  Agggrrr ¿un Dual? Maldita sea por que tuviste que aparecer ¡maldita sea! gritaba con dolor el gran Grigori mientras tomaba su mano sangrante (sangre purpura muy oscura casi de color negro).
-  Titus: ¿que es un dual?... ¿Aeros tu sabes? dijo al voltearse hacia su amigo.
 Aeros: nos han gritado y nos han tirado de todo pero palabra, que esta vez, ni se si es un insulto si no se lo devolveríamos.
- Titus: Dual no, coloso si, podría llamárseme coloso  ¿verdad Aeros?
-  Aeros: si claro tienes toda la razón Titus tú eres ¡él gran Coloso!

Al volver nuevamente la vista hacia la enorme bestia (inclusive mas alta que Titus en un par de metros) esta le lanzo de ese asqueroso liquido de su boca que parecía ácido venenoso al pecho. Todas sus ropas de la parte superior del torso de Titus se deshicieron,  pero él quedo ileso.   Ariela observo asombrada, no podía creer lo que su ojos estaban viendo, al notar que aunque le había caído todo aquel asqueroso líquido en el pecho, simplemente le estaba provocando risas al gran joven.


-   Titus: ¡oe, oe! El olor de esto es espantoso ¡pero definitivamente da muchas cosquillas!  ¡Si muchas ujum! decía  mientras se quitaba con tierra el embarre de lo que le habían tirado, limpiándose de una manera rustica.

-  Dual o no, sigues siendo ¡un pedazo de basura! Escoria te borrare esa sonrisa ¡te destruiré! grito envuelto en mas ira. 

Todos los demás seres estaban ansiosos por ser liberados y se retorcían de gran manera, buscando la forma de anular las ataduras que los aprisionaban. Todo esfuerzo estaba de más ya que toda esa maravillosa vegetación no cedía ante los intentos de escapes, al contrario aprisionaban cada vez con mayor fuerza.


La temperatura en aquel lugar era cada vez mas baja. El frió era intenso por lo que la respiración de todos los jóvenes comenzó a ser notables ante ellos mismos. Ariela empezó a temblar ya que lo gélido le había calado muy profundo en su cuerpo. El ambiente parecía para ella de mayor molestia puesto que los nervios que tenía al haber estado al borde de la muerte habían desajustado su temperatura interior.


-  Titus: descuide señorita haré esto lo mas rápido posible para que el frió no la moleste,  ujum, si el frió que esta en el ambiente ese mismo, ujum. No deseamos que se enferme porque si se pone mal, de nada serviría haberla ayudado.


Ariela con la vista asintió mostrando confianza y aprobación, al mismo tiempo que regresaba a la normalidad su aspecto desapareciendo todo aquel brillo verde que prácticamente estaba atenuándose. Titus la vio fijamente apreciándola al natural, luego que su rostro se dejo notar sin alteraciones por el destello del Aura de la joven. Fue poco más de unos segundo el tiempo en que clavo su mirada en ella, sin siquiera pestañear una sola vez maravillado por su belleza. Era un trance mucho mayor que aquel que experimentaba por los juguetes, era un maravilloso viaje por los lindeles de su brillante mirada (la mirada de la joven) inclusive las lagrimas que tenia Ariela en su rostro, para el la hacían parecer como pequeñas joyas que adornaban su hermoso rostro.


nuestro grandulón había sido impactado y no por el Grigori... 


- Titus: emm este, bueno ya es hora, -dijo un poco más atontado de lo común– si  ya es hora… acabare con esto ujum. Mucho ha durado y no vale para nada la pena alargarlo, si para nada. –dijo pestañeando muchas veces seguidas, y regresando en sí. 

-  Maldito seas ¡hay muchos mas fuertes que yo! ¨hay inclusive algunos encerrados por nosotros mismos ya que su poder es irracional¨  pagaras y todos ustedes pagaran… serán devorados y comidos uno a uno, ese enorme poder que tienen dejara de ser de ustedes y volverán a el origen…  ¡a nosotros!
-  Titus: sabes… ujum también hay más fuertes que yo ¿Ves aquel? ese es mi amigo y uno de mis maestros ¡si amigo-maestro! Así que no temeré de lo que dices ¡no, no! La unión hace la fuerza y por lo mismo estoy confiado… ¡ujum!
-    Jajaja tonto y estúpido a mas no poder … ahora mírame a la cara, quien te ha dicho que solo somos uno o dos, o tres o diez, somos miles y cientos son los que están encerrados jajaja – locura y dolor combinado con ira envolvían aquellas palabras del Grigori gigante.

Mientras tanto dentro de la barrera Jonás, Larius y su madre no sabían que estaba pasando, no sabían quienes eran ese par de personas, que estaban junto a Ariela al parecer ayudándola. Un poco de tranquilidad se manifestó en sus rostros, puesto que la llegada de estos jóvenes había sido como un rayo de luz en medio de tanta oscuridad. Ya podían dar un respirar desahogado después de quedarse sin aliento por el susto.


- Jonás: ¿Quienes son ellos? ¿Por que estarán aquí? –dijo fijando su vista donde estaba Ariela.

- Anastasia: hijo eso no importa lo importante es que han salvado a tu hermana y les debemos la vida de ella…
-    Larius: definitivamente han llegado justo a tiempo –dijo mientras se sentaba en tierra.
-  Jonás: ¡inútil! no te tranquilices que aun no ha pasado el peligro. No sabemos si ellos podrán vencerlos. Podría haber sido un golpe de suerte, pero inclusive eso también acaba y podria pasarle lo que le paso a Ariela !El confiarse por tonta!
- Larius: ¡Jonás pero mira todo el poder que emana de si! No seas pesimista creo que ya no hay que preocuparse. Observa a Ariela ya hasta ha normalizado su Aura, parece confiar en ellos. –dijo mientras se agarraba sus cabellos aun por la preocupación.
-   Jonás: no pareces convencido de tus mismas palabras… inservible hermano.

De vuelta donde estaban los seres Titus comenzó a extender sus dos manos a los lados. El Aura en el permanecía constante haciendo estremecerse todo el terreno aledaño. Aeros estaba frente a Ariela, detrás de Titus. Entonces Aeros tomo la mano de la joven y se alejó junto con ella de la cercanía de Titus y el Grigori gigante, antes que él hiciese algún movimiento para hacerles daño.


En efecto el Grigori tirando sangre por todas partes por la mano desprendida, dio un rápido salto en el aire, en dirección del cuerpo de Titus. Un enorme impacto se escuchó resonando estrepitosamente. Titus puso sus manos encima de si para protegerse del golpe, enseguida siendo enterrado varios centímetros en tierra, en el pequeño cráter que se formó a su alrededor por la colisiónRápidamente tomo los brazos de aquel ser y lo elevo sin mayor esfuerzo azotándole contra el suelo como si fuese un pañuelo cualquiera.


-  Pagaras por esto ¡juro que lo harás! – decía el Grigori postrado en tierra queriéndose levantar.

-  Titus: Tú mismo has decidido tu fin ujum si ¿eres tan cobarde? ¿Por qué querías hacerle daño a la señorita?
-  Eso no es de tu incumbencia ¡no, no lo es! Cada rincón de este maldito mundo caerá en cenizas, cada destello de vida se apagara ¿Por qué no haber de apagarse el tuyo o el de ella? –grito desesperadamente, resbalándose casi sin poderse levantar de donde estaba.
- Titus: eso no es cierto, claro que no… y menos que se lo creeré a alguien tan sombrío como tú…
-  ¡Mira quien lo dice! un simple coloso maldito y desterrado… la oscuridad de tu pasado se ve en tus ojos, no se puede ocultar, Llanto, tristeza, desprecio que fácil es saber lo que llevas por dentro.

El ojo del Grigori se volvió densamente oscuro expandiéndose unos pocos centímetros cuando decía estas cosas de Titus. Ese color negro era algo fuera de lo común. El ser mismo había conectado su vista con la mente del joven coloso, indagando en lo más profundo de su ser. inmediatamente provoco que Titus se silenciara súbitamente y su vista se entristeciera. Esa mirada de entusiasmo que traía consigo se estaba apagando, estaba desapareciendo.


-   Aeros: ¡no importa eso, ya es pasado! ¡hoy estamos aquí amigo! deja que el pasado vele por sí mismo ¡hoy vela por tu presente!


Con un enorme grito Aeros se dirigió a Titus,  Cuando escucho esas palabras Titus subió la mirada, voltio a ver a Aeros y en ese instante Ariela le sonrió de una manera tan tierna que enrojeció inmediatamente a el Coloso.


Entonces movió la cabeza haciendo tronar su cuello, golpeo su mano con su mismo puño, extendió nuevamente sus brazos dando un respiro profundo, enseguida con un enorme y fuerte aplauso el coloso produjo una onda expansiva gigantesca que comenzó a viajar por el aire, como viaja una onda en el agua cuando se le es lanzada una piedra,  hacia donde estaba el enorme Grigori  y los demás seres. Todos aquellos atados se revolcaban de manera muy sofocada casi desesperados en la tierra por alejarse.


-   Titus: si, es cierto... bueno me despido de ti, bien viaje… que te valla bien, ujum muy bien …

- ¡No espera que haces! ¡No!...  –grito aun queriéndose levantar atropelladamente sin más resultados que un resbalo continuo.

Este gran poder era de un maravilloso tono dorado tan hermoso como letal. Cuando aquel resplandor en forma de onda  toco a todos los seres, sucedió que cada uno de ellos empezaron a desintegrarse en partículas, bellas partículas iluminadas como luciérnagas. Uno de los seres se desato sin esfuerzo alguno desapareciéndose como tinta diluida antes de ser impactado por todo aquel poder.



Posteriormente todos los demás seres incluso el gigante desaparecieron sin dejar más rastro que una humarada de polvo plateado, habían sido eliminados por Titus. Las formas de los cuerpos de los Grigori quedaron grabadas en la vegetación que había hecho nacer Ariela y se mantenían intactas. Luego de esto cada planta comenzó a regresar al suelo volviendo a su origen, de donde habían nacido. Lianas, flores, árboles y las enormes raíces que se habían esparcido por todo el terreno a voluntad de Ariela, desaparecieron.


Todo el lugar emergió de las tinieblas a la luz, aquella neblina retrocedió rápidamente haciendo que el cielo se despejase,  volviendo a brindar aquel hermoso azul que tanto se aprecia. La temperatura nuevamente se acoplo a la normalidad, aunque si se puede mencionar que aun permanecía un poco fría, cabe decir que en comparación de lo que antes se percibía las condiciones eran mucho más amigables. La barrera que aprisionaba a Jonás, su madre y a Larius comenzó a desaparecer como manto, deslizándose hacia el suelo. Jonás y Larius corrieron deprisa hacia donde estaba Ariela mientras que su madre los seguía detrás a un paso lento.


Aeros se apresuró a levantar la espada que era enorme pero bellamente forjada, cada detalle que tenia no se le escapaba; para el era un deleite el tenerla en su manos. Titus voltio a hacia Ariela sonriendo de forma tímida, pero fue tanto la timidez que más bien provoco un grave error, ya que le ocasiono que se le escapara un poco de baba de la boca. Inmediatamente limpiándose para que ella no notase (aunque era un poco tarde para ello) se paso la mano quitándose la saliva mientras ella lo miraba con una enorme sonrisa, prácticamente agradeciéndole sin palabras.


- Ariela: que fantástico poder posees joven, es grandioso ¡terroríficamente grandioso!… muchas gracias a los dos. Si ustedes no hubieran intervenido no se si aun estuviese viva. Son muy fuertes es de admirase tal poder. –decía con mucha alegría en el rostro, al mismo tiempo que sacudía un poco su falda apenada por lo sucio que la tenía.

- Aeros: el placer de poder servirle es muy grande, aunque todo el merito se lo lleva mi amigo y por supuesto que usted señorita, no podemos ignorar el hecho que usted mantuvo a los otros seres atrapados ¡eso ayudo mucho a mi amigo grandulón!
-Titus: emm… ummm… de nada era nu-nu-estros deber. –dijo aún más apenado el grandulón.
- Ariela: pues amigable joven no era su deber. Eso nos les importo y aprecio mucho que hayan actuado de esa manera… ahora les debo la vida estoy en gran deuda con ustedes –dijo con lágrimas de alegría en los ojos.
-  Aeros: no diga eso señorita la verdad solo nos debe su nombre, porque su sonrisa saldo gran parte de su deuda.
-   Ariela: que pena que cosas dices ... si por supuesto aun no me les he presentado. Mi nombre es Ariela Midler y es un placer conocerlos a los dos. – dijo mientras tomaba la manos de ambos, con un poco de dificultad al hacerlo con Titus pues era muy grande.
-     Aeros: yo me llamo Aeros…. Solo Aeros si; el es Titus.
-  Titus: solo Titus también.  –dijo sonriendo el grandulón al mismo tiempo que le secaba una lagrima con uno de sus dedos, para ser más exactos el meñique.
-  Ariela: esta bien solo Titus y solo Aeros –dijo con gracia– por allá viene mi familia, también quiero presentárselas.

Al llegar Jonás parecía molesto al presenciar a los dos jóvenes. De forma despectiva los miro de pies a cabeza, por lo que Aeros y Titus se sintieron incómodos. Luego Jonás hablo airadamente sin contener su enojo con un tono muy alto.


-   Jonás: Como es posible que no hallan dejado ni un solo Grigori vivo ¡¿Ariela por que no les dijiste que dejaran uno vivo para interrogarlo?! ¿acaso no tienen sentido común?  Se ve que lo único que han desarrollado  es fuerza. Ahora ¿como sabremos que es lo que querían o porque nos persiguen? Claro seguiremos con grandes incógnitas habiendo podido conseguir información de uno de ellos ¡AAAGGRRR cómo es posible! – gritaba muy enojado.

-  Anastasia: ya te dije que lo único que importa es que tu hermana está viva y se lo debemos a ellos –grito la madre aun desde muy atrás al arribar cerca de todos los jóvenes– ¡deja de ser grosero por una vez en tu vida Jonás!  …Jóvenes muchísimas gracias por su ayuda –dijo ya en el mismo lugar agitada por recorrer hasta donde estaban– le han salvado la vida a uno de mis hijos y toda mi vida no bastara para poder agradecerles.
- Aeros: no tiene que agradecer señora como ya le hemos dicho a su hija, ayudarle era nuestro deber y fue todo un placer hacerlo ¡verdad Titus!
- Titus: si por supuesto ujum no nos podríamos habernos hecho los ciegos al ver que ella estaba amenazada ¡si los ciegos jamás!
-   Larius: Gracias y disculpen a mi hermano el es así. Pero bueno, que poder posees Titus tu solo pudiste con varios de esos seres ¡Que son verdaderamente terroríficos!
-  Ariela: hermanito bello eran 20 Grigori, uno era enorme y grotesco ¡definitivamente Titus es fantástico!
- Jonás: es muy extraño que ahora tantos Grigori viniesen hasta aquí, al parecer no fue coincidencia encontrarnos a Baatral en el bosque de los cerezos Gigantes –pensó en silencio.
-   Larius: ¿como supiste que eran Grigori?
-   Ariela: Luego te contare hermanito bello descuida.

Aeros le susurraba en el oído a Titus, lo satisfecho que se sentía al ver que todo había salido bien, aunque también entre dientes le expresaba su molestia por las palabra de Jonás, pero a Titus le asombraba ya que no sabia el por que, es decir no entendía nada.


-  Aeros: vistes Titus te has ganado su admiración de buena manera –replico alegre hacia su amigo.

-   Titus: emm… si jeje gra-graci-as  –muy apenado dijo el grandulón.
-  Anastasia: bueno jovencitos seria muy descortés el que no los hiciera pasar a comer a nuestro hogar, y aun mas descortés seria si ustedes no aceptaran, eso es lo menos que podemos hacer para ustedes.

Cuando doña anastasia dijo esto los estómagos de ambos comenzaron a crujir  con muchísimo ruido. Ellos mismo se habían evidenciados de que andaban mucha hambre, hambre rezagada de días, por lo que esta noticia fue de gran alegría y sustento para ellos.


-    Aeros: no podríamos ser malagradecidos en decirles que no así que  aceptaremos.

-     Anastasia: muy bien escucho que sus estómagos también han aceptado, están impaciente por ser saciados. –dijo sonriendo la señora.
-  Aeros: bueno si, que pena, aunque parece que Titus tiene una madriguera de un gran león en el estomago ¿Creo que lo acaban de escuchar verdad??
- Titus: emm si es que ten-ten-go mucha hambre… -dijo tomándose el estómago con las manos.

Todos sonreían por la expresión que Titus tenia en su cara (menos Jonás). Titus como un niño solo miraba inocentemente avergonzado a todos por el ruido de su estomago provocado por el gran hambre que sufría. La alegría que les provocaba tener sana y salva a Ariela era tan profunda que llenaba de gozo el corazón de su madre y de casi todos (porque Jonás no parecía alegre, aunque si en tranquilidad). La joven era de aquellas personas de las cuales aprendes a querer casi instantáneamente, casi como por instinto, ella sin muchas palabras se daba siempre a querer.


-  Ariela: Pero ¡hermanito que alegría! Por todo lo pasado no me había percatado que ya has despertado de tu sueño eterno. ¡que bellísimo este día! ¡me ha vuelto a sonreírme! ¡grandemente! !por todos los cielo! !que alegría!.


La joven agarro con todas sus fuerzas a su hermano abrazándolo, besándole los cachetes, la frente y acariciando sus cabellos, la dosis de cariño esta vez excedía registro alguno en la memoria de el. Larius trataba de repelerla como siempre pero esta vez oponiendo con menos fuerzas, casi dejándola que lo hiciese con libertad, era muy extraño tal acontecimiento pero para Ariela era mas grato todavía que pasase así. Jonás mientras tanto dio media vuelta y emprendió solo la caminata hacia el hogar sin esperar a nadie...


ya habiendo caminado un buen trayecto Jonás, todos los demás dieron inicio al regreso hacia la casa, quedándose únicamente resegada en el camino Doña Anastasia, ya que iba absorta en sus pensamientos.


- Anastasia: ya veo, la mirada esta en Larius tal y como le predijeron a Aron. Pero pensé que esto no era verdad que era falso,  ya que Larius no experimento ningún cambio como lo esta haciendo hasta ahora, ya no debería estar presentando transformación, nadie después de los 13 o inclusive hasta los 15 años siendo los casos mas raros había podido despertar su Aura. No me lo puedo explicar el ya tiene 18 ¿Por qué hasta ahora esta sucediendo todo esto? –pensó en sus adentros mientras recordaba todo lo que antes y ahora había ocurrido- hay Aron como quisiese que estuvieras aquí. Siento que muchas cosas se avecinan...

viernes, 18 de octubre de 2013

Capitulo 8:Sombras al Acecho ( Desesperación )



Que gran súbito traía consigo aquella escena cargada de tanta incertidumbre y angustia, aun así cabía resaltar la existencia de la incorruptible claridad de pensamientos, hasta el momento en la joven. Un estruendo desmedido se escuchó en ese instante, todo indicaba que eran unas enormes pisadas, las que movían completamente el terreno cercano a Ariela, como si fuesen golpes de cañón impactando el suelo. Eran las mismas pisadas que en la casa de los Midler se habían sentido, aunque para ellos tal acción enigmática se encontraba considerablemente lejos de donde estaban.

La penumbra de los seres se aproximaba lentamente aunque de manera ansiosa, casi disfrutando el asedio en su sosiego. Rotundo era su comportamiento, como sabiendo lo que debían hacer paso por paso, comenzando por acorralar por partes a los jóvenes, ya que esto les daría la calma con la que intimidarían a Ariela. El murmurar de las sombras enmudeció cuando su cercanía era de unos pocos metros, sin embargo pasado unos segundos comenzó de nuevo siendo entonces cuando las oraciones, las frases y palabras se escucharon un poco mejor, pero aun sin veracidad para ella.


   Comámosla – si comámosla – se ve deliciosa.
   Es hermosa también mmm podríamos…  si con mucho placer.
   Hagámosla sufrir –si que sufra – es hermana de él.
   Si poseen lazos en sus Auras se sienten…

De repente estos seres dejaron ver parte de sus rostros aun cubierto en el manto de sombras. Sobresalían sus dientes afilados muy puntiagudos con lenguas largas. De sus bocas salía una especie de liquido algo espeso y baboso de color purpura. El olor que se percibía en el ambiente era nauseabundo, parecía haber sido provocado por alguna podredumbre de carne descompuesta. Así de trágico era aquel sentir para el olfato de la joven.



Reiteraron aquellos pasos como salidos de la nada, pasos de un gigante marcando aceleradamente el pasto desde atrás, desde la parte posterior de todas aquellas sombras. Precipitándose y apartando todo lo que se le cruzaba. repentinamente abrió campo a su voluntad volando a varios de estos seres de su camino hasta llegar en frente de Ariela donde se detuvo. Cuando sucedió esto ella no pudo creer lo que su nariz sintió, era un olor más asqueroso, más horrible, mucho más que los que se les había presentado minutos antes.

   Esta descendiente de Athan es mía grito una voz espeluznante y ronca. 

   ¡Maldito! – si maldito – toda te la llevaras. – gritaron las demás sombras.
   Egoísta –eso eres egoísta...
   Acaso no me han escuchado dijo el, mientras una gran pisada se escuchó– ¿Tendré que repetirlo? ¡si pasa eso morirán! 

Ariela escuchaba con mucho esfuerzo casi sin entender lo que aquellos hablaban ya que el sonido de las voces se entrecortaban por alguna extraña razón, al parecer podría que fuese por las mismas sombras. La joven con decisión inerte se mantenía mirando lo que aquel monstruo estaba revelando ante sus ojos, ya que también un manto de sombras cubrían el contorno de él, así como los demás seres de menor estatura y eso hacia que su curiosidad aumentara a cada segundo que pasaba. 


 También esta aquel que destruyese a Batraal cerca de aquí ¡por qué no me avisaron! dijo la gran sombra.
   ¿quién te dijo eso y por estas aquí? No debías haber venido…
   ¡no les debe importar! Den gracias porque no los descuartizo aquí mismo. Ahora tengo que matar a esa, ya después de aquí iré a desmembrarlo a el también y a ese tal ser azul dijo la gran bestia cubierta en sombras.
   ¡No, no, ese es de él! si lo matamos nosotros, después él nos matara. Así que piensa bien que harás. Nuestras ordenes es llevarlo vivo los demás pueden morir.
   Si, nos matara, si matamos al ser azul, por eso déjanos comer de esta niña –¡si de esta!
  No me importa comeré todo lo que encuentre en mi paso. respondió la sombra gigante  ¡ya veré si me mata el que ustedes dicen!

Un desmedido golpe en tierra se sintió al terminar la última frase que dijo, haciendo que de su boca cayera líquido, uno de aspecto repugnante, quemando el pasto debajo de él. Era su saliva toxica, venenosa y peligrosa para todo ser vivo. En ese mismo instante Jonás salió de la casa solo para encontrarse con una desagradable sorpresa, una que ni el mismo se la esperaba. A lo lejos pudo ver a Ariela con todas aquellas criaturas rodeándola, siendo asechada en la llanura cercana con la gran bestia liderando ese macabro asedio. 


Además del espectáculo oscuro protagonizado por las siluetas de las sombras, se encontraba una enorme barrera color purpura con tonos muy oscuros rodeando con una extensión moderada a su casa, prácticamente encarcelando en el terreno a el, a su madre y a Larius. Todo estaba entretejido minuciosamente como planeado para no fallar. 


  Jonás: ¡Claro esto ha detenido mis sentidos! Definitivamente esta barrera no es normal es muy extraña… oculta eficazmente en ella toda Aura cercana ¡Por eso no pude sentí lo que venía! ¡como sea tengo que derribarla! pensó rápidamente.


Jonás comenzó a emanara su aura con aquel rojo oscuro característico de él tiñendo todo su contorno. Sus ojos se iluminaron tenebrosamente volviéndose rojo carmesí, su cuerpo gano volumen rápidamente definiéndose más sus músculos, más de lo que ya lo estaban. Luego concentrado en un punto de la barrera fijo su mirada decidiéndose a romperla de un solo golpe. 



   Jonás: no hay manera de que esto se haga a las buenas, no tengo tiempo para descifrar y neutralizar estas marcas de Aura… debo romperlas de un solo golpe pensó de manera fugaz sino me apresuro no se que le pueda pasar a Ariela.

Así que actuó rápido emanando más cantidad de Aura, lo que provoco que todas las venas de su cuerpo se repintaran. El color rojo que lo cubría cada vez se teñía más oscuro; más sombrío. En un determinado instante ejerció un movimiento dejando ir el gran golpe, y la gran cantidad de energía acumulada impacto sin regreso, sin retorno en la barrera. 


La barrera comenzó a agrietarse partiéndose desde el punto donde él había golpeado. Todo paso exactamente como cuando se golpea un espejo, pero nuevamente el destino le tenía una sorpresa preparada. En ese momento se satisfacía frente de tal acción esperando el derrumbe de la barrera, pero inmediatamente la misma volvió a unirse quedando como que tal nada había pasado, desapareciendo rastro alguno del golpe dado con tanto furor. 


  Jonás: ¿¡que pasa!? ¿¡Por que no se rompió!? ¿¡Como es posible esto!? dijo mientras golpeaba una vez mas estoy seguro que bastaba y sobraba con toda la fuerza que le he puesto ¡no puede ser posible!


Una vez más y otra vez mas Jonás comenzó a golpear, golpe tras golpe obteniendo el mismo resultado, agrietándose y volviéndose a restaurar. Paulatinamente los golpes de Jonás iban perdiendo efectividad, ya que las grietas que ocasionaban al impactar aparecían con menos cobertura de espacio; era como si él estuviese perdiendo su fuerza en cada golpe que daba.


 Jonás: ¿cómo puede estarme pasando que una barrera insignificante me esté deteniendo? dijo ya agitado con un poco de cansancio en el rostro será que sea... ¿una barrera que se alimenta de mi Aura? ¡no puede ser, no! Por que no me di cuenta desde un principio.

   Anastasia: ¿hijo que pasa, que es todo esto? ¿y, esas cosas extrañas que están allá con Ariela? dijo la señora que salía junto con Larius apresurada de la casa.
   Larius: ¡la misma pesadilla una vez más! lo mismo pasó antes madre, la misma sensación y ambiente que viví en el bosque de los cerezos gigantes, pero veo que se ha multiplicado y esta amenazando a Ariela… ¡Jonás has algo! ¡Derriba esta cosa debemos ayudarla!
   Jonás: ¿qué crees que estoy intentando inútil? pero esta barrera es demasiado fuerte… ¡maldita sea! dijo mientras golpeada la barrera con indicios de desesperación.
   Anastasia: ya veo de esto estabas hablando Jonás, son ellos entonces.

De vuelta en la llanura Ariela observaba un poco ya impaciente por saber el motivo del asedio de todos esos seres. De verdad anhelaba llegar hasta el fondo de este asunto, pero sabía que no debía dejar escapar su quietud, aquella que desde en su interior la mantenía en paz, además había algo rondando sus adentros, ese algo era la sensación de bienestar que minutos antes había sentido, con todo lo bello que había presenciado en el jardín brotado frente de sus ojos.


Larius yacía en pánico rotundo detrás de Jonás y su madre juntos en la barrera. Sus ojos estaban aterrorizados, su rostro se mantenía empalidecido por todo lo que su vista estaba captando; impotente, angustiado prácticamente sin poder hacer más que ver y lamentarse, era la situación de él, por supuesto algo deplorable ante Jonás. 


Cuando las voces de los seres fueron más claras y se cortaron menos, Ariela pudo escuchar detenidamente algunas otras frases de las criaturas, frases que si hicieron decidir actuar de una vez por todas.


  Si dentro de la casa esta el….

  Si allí están el hermano y el refiriéndose a Larius cuando lo llevemos si, lo mataremos.
  Haremos lo que Batraal no pudo hacer, o por lo no menos nuestro señor lo hará enfrente de nuestros ojos.

Al escuchar que “ellos harían lo que aquel ser no pudo concretar con éxito" a su hermano, se impaciento aún mucho más despertando angustia. Ese fue el detonante que destruyo el hermoso sentir que mantenía en sí la joven Midler.


  Ariela: si no es mucho pedir me encantaría que me respondiesen la pregunta que les haré... ¿discúlpenme ustedes conocen a el que quiso matar a mi hermano Larius?

  Shhh, Shhh silencio no te he dicho que me hables… seres como tu nos deben respeto absoluto.  ¡si no te hemos dado permiso de hablar! Je-je-je–  cuando te descuarticemos si tendrás permiso de gritar todo lo que quieras.
  Ariela: sean educados ¡respondan por favor! ¡les hice una pregunta! dijo con un tono alto a los seres.

El manto de oscuridad comenzó a retirarse de la gran criatura delante de ella dejando ver la forma de la bestia. Su aspecto era grotesco, era como ya antes mencionado muy alto, con un solo ojo. Sus cabellos eran blancos con un tono plateado, su piel era pálida, y esta se encontraba muy pegada a sus huesos, era como si estuviese al borde de la desnutrición. Poseía garras largas con un filo de espada sin igual.


Se encontraba descalzo, sus uñas eran negras como un carbón y largas, a placer las enterraba en la tierra. Su cintura estaba cubierta por una especie de taparrabo con un manto encima de la espalda que en algún punto del mismo traía consigo unas inscripciones. En su mano llena de garras estaba una gran espada hecha en parte de oro y en parte de plata. En algunas partes del arma había mucha suciedad oscureciendo su contorno, pero poco disminuía la belleza de la pieza.


Él al revelarse por completo ante la joven la observo fijamente por un lapso corto antes de hablar con ella, mientras movía sus garras en frente de su propio rostro haciendo danzar esas largas garras afiladas al ritmo que el ruido provocaba. Después volvía a verla con un intercambio de miradas muy tenebroso para Ariela ya que él no guardaba el odio a la vista.


  ¿Y que? si te digo que si conocimos al miserable de Batraal ¿qué me harás? dijo de manera desafiante ¿acaso esta en tus manos mi vida? jaja
  Ariela: ¿así que tú eres también un Grigori? pregunto muy intrigada.

La mirada de Ariela comenzó a cambiar. Despertó un brillo sin igual en sus ojos grises, su cabello empezó a levantarse levemente, enseguida su Aura apareció con un tono verde encendido, un verde maravillosamente encendido. Su contorno estaba recubierto de todo aquel poder que estaba produciendo desde su interior, haciendo que se observara como un fluido que se desbordaba hacia la tierra.


  Jajá ni creas que asustas basurita, ya te quitare el poder que no te pertenece las intenciones eran claras en el, quería destruirla.
  Ariela: que lastima que no pueda dialogar con ustedes de verdad no deseo hacerles daño, pero no dejare que nadie lastime a mi familia eso es inconcebible e inaudito, algo que no va a ocurrir.

Después de que dijo esto formo en su mano una especie de esfera del mismo color que su contorno. Esta era de Aura pura tan fluida y condensada como el agua misma, luego dejándola caer suavemente en el piso prosiguió. Cuando toco suelo se esparció e irrumpió dentro de la tierra, hasta las entrañas de la misma. En miles de esferas pequeñísimas y brillantes se separó tomando formas de semillas.


Mientras tanto Jonás ya desesperado y exhausto ante la impotencia que le provocaba la barrera en la que lo habían encerrado junto con Larius y su madre miraba hacia donde Ariela, que estaba emanando todo aquel poder pero inclusive ello no lo podía mantener sin preocupación.


  Jonás: ¡no, no! No será suficiente Ariela… ¡por que no se derrumba esta barrera!
   Larius: ¡por favor Jonás apúrate! ¡no ves que esta en peligro!
  Jonás: ¡que te calles inútil no me desesperes más! ¡sino vas a ayudar no digas nada!

Arboles, enredaderas y una espesa vegetación apareció de la nada, con proporciones exageradas. La velocidad con la que nacieron esas plantas fue casi instantánea. Las mismas tomaron a cada uno de los seres ocultos bajo los mantos de sombra, uno por uno haciendo aparecer su presencia a la vista quedando revelados veinte Grigori. 


Otro gran estruendo se escucho al momento de ser atrapados de golpe y tirados en tierra. Los seres llenos de rabia se retorcían queriendo soltarse de sus ataduras siendo en vano todo el esfuerzo, ya que por el contrario más le socavan. Cuando se quiso atar al Grigori más grande este utilizo una excesiva fuerza rompiendo las ataduras como si se tratase de ramas secas. De todos modos no amedrento a Ariela a como él pensó que lo haría.


  Ariela: ya veo eres muy fuerte… despreocúpate si, también tengo algo respectivo para ti, lo siento pero no te puedo dejar libre.


Volvió una vez mas a temblar la tierra aparatosamente saliendo unos enormes árboles, tan grandes como los cerezos Gigantes del bosque. A cada lado del Grigori se ubicaron estos soltando unas gruesas lianas, prácticamente abrazándolo con varias ramas. Era una envoltura gigante la que se podía ver a lo lejos y era una exclusiva para ese gran ser.


  Ariela: viste no podía dejarte sin tu abrazo de árboles auu te ves lindo… ahora tienes muchas respuestas que darme. dijo viéndolo fijamente a el único ojo que el poseía.
  ¿Quien eres tú? – porque tienes tal poder decían los demás Grigori.

El Grigori gigante comenzó a reírse a sus anchas como que estaba en una posición a la cual no debía temer, mientras estaba aprisionado no tenía ni un poco de miedo por como lo tenían, era todo lo contrario, le causaba mucha risa.


  Niña con mucho mas gusto te comeré y devorare lentamente, no sabes cómo disfrutare el destrozarte con mis manos. Te arrepentirás de lo que acabas de hacer pero ya en ese momento tu existencia se habrá apagado.
 Ariela: no sé por qué eres tan grosero, haber deja de estar de gruñón y hablemos. Escucha te vuelvo a decir; necesito que me contestes unas preguntas no que me amenaces.

Las enredaderas eran de un número excesivo por lo que tenían prácticamente domado al gigante. La espada que traía en su mano cayo al suelo al parecer perdía fuerzas por la presión exagerada que las ataduras ejercían en él. Ariela se acerco aun mas hacia el Grigori, con el tronco de un árbol que nació del suelo y con él fue elevada hasta estar al nivel del rostro del Grigori.


En ese momento cuando estuvo cara a cara él quiso escupirla con su saliva al rostro, pero inmediatamente una rama de los arboles se interpuso ante el ataque con aquel ácido, pringando de vuelta al mismo Grigori directamente al pecho, quemándose parte de sus mismas ropas dejándose el pecho un poco quemado. Aquellos arboles habían actuado de manera independiente respecto a de la voluntad de la joven, cosa que la sorprendió de gran manera.


La firmeza en la decisión de Ariela encendía cada vez más su mirada, no dejaba sentir temor alguno hacia lo que pudiera pasarle a su persona, ella quería preguntarles para aclarase todas las incógnitas que tenía. Jonás al ver lo que estaba ocurriendo a lo lejos entro en calma, mientras escribía unas marcas en la barrera misma con sus dedos. Sin duda ya observaba con deleite y complacencia la situación controlada que tenia Ariela con aquellas criaturas.


 Ariela: fueron muy amables en venir y no esperar a que los buscásemos, se los agradezco. ¿Pero dime por que están cazando a mi familia? ¿Que mal les hemos hecho? Ojala respondan alguna pregunta.
  Jaja ya te dije que no eres nada… eres menos que el polvo que toca mis pies. dijo el gigante Eres un ser sucio y repugnante, indigno del poder que usas. ¡no me explico como puedes tenernos atrapados así! ¡Maldita sea!

Las ataduras se cerraban cada vez más con lo que algunos seres comenzaron a gritar de una manera desgarradora. El dolor que les provocaba los estaba torturando.


  Ariela: ¡basta por favor! ¡no aprieten más! Dicho esto las lianas que aprisionaban se desahogaron, era como que tenían voluntad, una que obedecía a la voz de Ariela.
  ¡no quiero tu piedad despreciable humana! ¡no, no! gritaron varios seres de igual forma te vamos a matar.
Ya la rabia en la vista de aquel Grigori era desmedida, sus risas habían dejado de ser, su odio por estar en esa situación lo hizo desesperarse de gran manera, provocando que en un arranque de furia con un enorme suspiro hiciera un gran esfuerzo. Todo su envejecido cuerpo se repinto de venas haciéndole sangran la nariz, las garras de sus pies se aferraron en el suelo enterrándose por toda la presión que estaba generando. 

Lleno sus pulmones de aire y con todo la ira que sentía dejo ir libre su voz en un horripilante grito para poder liberarse, rompiendo todo a su alrededor, destrozando los arboles gigantes y haciéndolos astillas. Todo lo creado por Ariela estaba siendo arrojado en pedazos. Luego de esto rápidamente levanto la espada y Ariela quiso retroceder, pero la velocidad del gigante aumento considerablemente, por lo que solo por pocos centímetros pudo salvarse de ser cortada.


  Jonás: ¡Ariela ten cuidado! ¡Me confié demasiado! Decía sin poder hacer nada por qué me he confiado ¡que estúpido soy! Si muere será mi culpa…


Desesperado Jonás solo podía observar desde lejos a su hermana retroceder poco metros, tropezando con algunos escombros de los arboles. Era evidente que se le estaba yendo de las manos la situación a Ariela. El gigante con la la nariz y el mentón ensangrentado, ya con la espada nuevamente bien empuñada se dispuso a cortar con todas sus fuerzas a la joven, mientras ella entraba en pánico al ver que aquel Grigori había despedazado la barrera de arboles gigantes donde lo tenia atado y que poco había hecho ella al querer alejarse.


Larius miraba sin poder hacer nada con sus manos apoyadas en la barrera y su madre no podía contener sus lágrimas que fluían por lo que estaba presenciando. Todo indicaba que la vida de la joven se apagaría en cualquier momento a causa de aquel ser, su vida estaba en riesgo mortal y ningunos de sus familiares podía hacer nada al respecto, más que sentirse impotentes frente toda aquel asedio siniestro.