martes, 1 de enero de 2013

Capitulo 2: El Despertar de un Secreto.

Una esfera llena de luz de aspecto rocoso volcánica tal cual roca de las profundidades de la tierra, tan agrietada como caliente, tan abrasiva como el ímpetu del sol, y en las grietas de la misma se encuentra lava que no es de color normal más bien es de un azul casi celeste queriendo imitar el firmamento. Evidentemente es lazada a una velocidad que solo podría ser adquirida si fuese tirada por una fuerza descomunal dejando restos de esa lava azul caliente, quemando todo lo que se encuentra a su paso en el suelo, huelleando con contundencia el terreno que con mucho esfuerzo a penas se logra ver. Tal cosa no podría provenir de fuerzas naturales  o de azares accidentales, sino que proviene de un ser que posee fortaleza tan grande como para ejecutar dicha hazaña sin el más mínimo esfuerzo.

De golpe astilloso es colisionada la esfera en la ladera de un cañón quedando despedazado, dejando un cráter enorme al mismo tiempo que salpica de esa materia extraña sus alrededores, incinerando todo a su caída. Dicho escenario no se puede apreciar en su totalidad, su ubicación o reseña geográfica esta fuera del alcance, puesto que la vista a este espectáculo se torna borrosa y alucinógena. Una silueta de gran tamaño se va perdiendo de vista a la distancia lográndose apreciar solamente una luz del mismo color del fluido que poseía el interior de la roca lanzada.  Azul casi celeste es la característica principal de la luz que rodea el contorno de este ser tan desproporcional respecto a la simple humanidad de cualquiera. A larga distancia fuera del alcance de la vista las proporciones no se pueden confundir siendo ya casi ilusionarío lo perceptible no puede dar otra idea de lo que representa… un ser sin raciocinio poderoso y con furia dentro de sí.



Nuestro protagonista despierta.

Larius: ¡No puede ser! ¿Que fue este sueño tan extraño? Juraría que lo sentí real creo que, que… ¡No, solo es parte de un sueño! Pero si pude sentirme en…. ¡Auch, que hambre! ayer me afecto no cenar ¡eso debe haber sido! Me levantaré para preparar un enorme desayuno, pero… ¿porque este sentimiento de desesperación? Dijo sudado, ya empapado por ello uf Espero Jonás aun este dormido no quiero que me moleste tan temprano, es un martirio escuchar regaños a estas horas. de inmediato se escuchó un aventón de puerta y detrás de ello una sombra veloz irrumpiendo en la habitación.  
Larius: por todos los cielos ¡eres tú!sintió en ese momentos que el corazón se le empequeñecía al tamaño de una nuez del enorme susto.
Ariela: ¡heeeeermano bello buen día! ¿Cómo amaneciste? Revisé la cocina y me di cuenta que se te olvidó cenar ayer ¿estás bien? ¿Porque no has comido? ¿Por qué estas sudado?Dijo intrigada con los ojos muy abiertos– ¿dime acasos estas preocupado? ¿Enfermo? Oh cielos… no… me… digas… que… estas… enamo…
Larius: ¡una vez más por todos los cielos!  ¡Qué te pasa por la mente Ariela! ¡Estas quedando mal de la cabeza! le grito ya sofocado el chico ¿si fuese así crees que te lo diría? ¡¿Dime crees que haría tal cosa?! Déjame en paz por lo menos respeta mi sueño ¡mira que es sagrado para mí! ella movía sus cabellos de un lado al otro como si danzara con alguna canción imaginaria.
Ariela: despreocúpate hermanito bello no es necesario que me lo digas jejeje dijo muy agraciada en ella misma si eso pasara estoy segura que sin que me dijeses me daría cuenta. Aunque no me creas dijo sentándose al filo de la cama lentamente con cara tenebrosa muchas  veces para mí eres como un libro abierto y… me declaro culpable por amar de principio a fin a este bello libro que eres tú y tu esplendida historia. ¡Tú eres el más lindo hermano que jamás habría pensado tener! termino casi gritando con una enorme cara de felicidad. 
Larius: Si, si ya entendí no estés de cursi tan temprano. Y tranquila ahora mismo me preparo un enorme desayuno. Tengo mucha hambre aparto la sabana que quedo debajo de Ariela cuando ella se sentó casi dejándola caer hasta alucine a raíz de no comer. Tuve un sueño extraño donde… mmm mejor olvídalo me muero de hambre; buscaré que hacer y por favor toca la puerta antes de entrar. dijo bostezando a mas no poder al mismo tiempo que se restregaba los ojos.
Ariela: Está bien… no me digas nada quedemos en que simplemente no te dio hambre dijo haciendo pucheros y levantándose de la cama de su hermano como si hubiese sido regañada grotescamente ya casi no me cuentas ni platicas tus cosas como antes. Ojala algún día vuelvas a tenerme confianza firmemente con los brazos cruzados y casi pataleando el suelo vocifero y mil disculpas es que no dejaste cerrada la puerta calló por unos instantes observando a su hermano que la veía fijamente, prosiguiendo al instante No te preocupes ya está listo el desayuno calladita muy bajito dijo Desde que noté que no comiste (porque estaba tu plato lleno de la cena) te lo prepare. Además te deje algunas frutitas musito sin subir el rostro así que no comerás algo amanecido de ayer, ¡lo que hay es rica comida recién hecha para mi hermanito lindo! –sonriendo una vez más vocifero con alegría yéndose de la habitación trotando.
Larius: que fastidio por fin se fue dicho esto se voltio boca abajo y permaneció por unos minutos más en su cama.

Pronto el chico bajo a la cocina con una cara feliz y sonriente, se sentó a la mesa, bostezo otra vez, y luego que su hermana repartió la comida (una deliciosa comida y abundante) éste la miró fijamente (por supuesto que a su hermana) mientras no se daba cuenta y dio gracias por tener una hermana como ella aunque muchas veces no la soportaba por su exceso de cariño, aun con todo ello no dejaba de ser su hermana menor y esto hasta cierto punto le daba una pequeña libertad.

Larius: Es sin una buena hermana es grato a veces tenerla pero obvio jamás se lo diré ¿quién la aguantaría? no sé qué pasaría si ella dejase de estar en mi vida. Bueno también no sé qué es lo que he hecho para que me quiera tanto. Sin contar toooodas las veces que más bien la alejo y, la repelo (claro sin buenos resultados) ella sigue siendo la misma tierna y amigable. Es tan reconfortante tenerla cerca en momentos como estos. Pensó el mientras comía, en silencio.

Terminado el desayuno se levantó como era de costumbre a subirse un rato al gran árbol que tenían detrás de su casa desde donde (como en la roca de Krom) siempre disfrutaba sentir el aire en su cara, siendo para él un verdadero refrescante para sus ideas. Era muy extraño el gran gusto que sentía por las alturas, por el aire  y por la vista hacia el cielo. Para él era como vivir un sueño en la realidad. En él muchacho había un particular placer por la inmensidad del cielo y todo lo que en su mente imaginaba que pudiera existir más allá de ese inmenso azul.

Jonás: ¿Larius qué haces haya arriba? ¿No crees que te pueda dar una indigestión? Ven necesito que me ayudes a hacer unas cosas. Baja ahora mismo mira que aún me tienes con un enorme descontento y si no obedeces te ira mal, muy mal. dijo saliendo de golpe por la puerta trasera su hermano.
Larius: Está bien ¡ya, ya, Ya voy!  No es necesario que amenaces. Mira que desde aquí no me puedes hacer nada y por mi pasaría tres días seguidos sentado en este lugar.
Jonás: bien sabes que si puedo hacer muchas cosas a distancia así que no me tientes ¡porque si no tu suerte podría cambiar drásticamente en unos instantes! Con cara fruncida y muy enojada respondió su hermano.
Larius: Ya te dije que si me sigues amenazando no bajare, pero tranquilo Jonás no seas tan enojón. Solo te decía esto para hacerte saber que te voy ayudar, ya estoy bajando no te amargues más. Le dijo mientras bajaba apresuradamente de aquel enorme árbol.

Sin previo aviso a la sorpresa de Larius una corriente de aire agresiva azoto al gran árbol. Una ventisca de proporciones ciclónicas apareció. Las ramas del árbol se daban vueltas de un lado a otro. Las más secas se quebraban desprendiéndose y cayendo lentamente antes los ojos de Larius, ocurriendo así tal vez por la culpa de la resistencia de este fuerte viento, lo que obviaba más el extraño comportamiento de estos aires. Larius agarrado de una de las ramas se moría del miedo aterrado de la sola idea de caer y morir en el suelo de los terrenos de su casa. En un momento determinado la desesperación llego a su clímax. En el pecho Larius sentía como atrozmente era golpeado su corazón por el incesante bombeo que le quemaba las entrañas pero solo podía mantenerse a firme mientras su hermano llegaba en su ayuda.

Larius: ¡heyyy! ¡Ayúdame me caigo no soportare más! ¡No tengo más fuerza y este viento no cede! ¡Ven pronto! ¡Por favor! ¡Jonás!

Inexplicablemente Jonás no hacía nada por ayudarlo, más bien en la mirada de él se notaba paciencia, con una tranquilidad inerte como esperando a que algo sucediese, ya que expectante no apartaba la vista de su hermano. En él no había temor, no había desesperación, solo había un sentimiento de placer que daría miedo a cualquiera al percatarse de ello,  de lo que sentía él viendo como su hermano estaba a punto de soltarse directo a una muerte segura. De repente la puerta trasera del hogar fue golpeada con fuerza al abrirse y salió de su interior Ariela corriendo alocadamente llorando por lo que sus ojos y oídos estaban viendo y escuchando.

Ariela: ¡¿Jonás que sucede aquí dime?! ¿Qué pasa por que grita Larius? ¿Vamos dime qué está sucediendo aquí Jonás? ¡Habla ya, o has algo! De inmediato voltio a ver hacia el árbol de donde colgaba Larius que se aferraba a la rama pero que poco a poco los dedos se les iban soltando hasta que ya no pudo más.

Luego el cuerpo de su hermano cayendo lentamente fue lo que vio al desplomarse por haberse soltado de la rama a la cual estaba abrazado. Para Larius todo fue oscureciéndose y turbándose. Sus sentidos se entumecieron, sentía que su alrededor cambiaba y todo parecía moverse lentamente mientras este caía del árbol. Al parecer su cuerpo estaba siendo aturdido por algo desde su interior, tal vez por ese intenso ardor en el pecho que sentía proveniente de su corazón. La última vista de Larius fue la mezcla entre la copa del árbol con el inmenso cielo que tanto apreciaba, ya que luego de esto su conciencia se apagó.

Pasado unos minutos luego de dicho momento se encuentra Jonás y Ariela dentro en la habitación de Larius...

Jonás: Está despertando, Shhh aún no digas nada Ariela. Ya sabes yo lo dejare en paz por un tiempo si haces esto. Le decía Jonás a su hermana menor mientras aun nuestro joven estaba abriendo los ojos y recobrando la conciencia, pero para él no había sido claro lo que escucho.
Ariela: ¿Hermanito cómo te encuentras? ¿Estás bien? ¿Te sientes mal? estaban tan desconcertada la joven. En ella se podía apreciar un sentir de preocupación como cuando se pierde algo que no volverás a encontrar, porque se ha perdido para siempre.
Larius: ¿No? ¡No! ¿Que fue? ¡No sé qué paso! ¿Me fracture algo? Turbado  articulaba frases sin sentido Qué  bueno aun siento mis piernas, pero me siento bueno no sé, me da vuelta todo en la cabeza ¿Caí de cabeza? ¿El árbol donde esta? ¿No se fue? ¿El árbol? El árbol… Dijo creyendo que al árbol le habían salido pies.
Ariela: hermanito lindo… es tan grato saber que has caído bien. No sabemos porque no te fracturaste nada. Cuando caíste distes vuelta cerca del tronco del árbol y al parecer esto de alguna forma extraña ha amortiguado un poco tu caída ¿Qué bueno verdad? Además Jonás pudo agarrarte escasamente en el final de tu rodada una gota de sudor rodaba por su frente.

Ariela hablaba a su hermano sin poder disimular que ocultaba algo, pero como Larius aún estaba muy atontado, al despertarse éste no le tomo tanta importancia. Mirándola cerró los ojos y se desmayó nuevamente. El joven no había podido percatar de que algo les estaban ocultando o por el momento de su estado no lo iba a hacer.Se vieron  a los ojos Jonás y Ariela cubriéndose de una capa de angustia el rostro de ella porque por lo visto Jonás yacía en plena relajación. 

Ya en la tarde cuando Larius despertó lo primero que hizo  fue buscar a Jonás. En el joven Larius comenzó a aparecer un sentimiento de duda respecto a lo que había sucedido. Tenía la vaga idea de que  Jonás lo había provocado pero era muy cruel pensar en eso. Así que elimino inmediatamente cualquier raciocinio de ello. Él sabía que su hermano era muy duro, cerrado y terco pero jamás había atentado contra la vida de nadie en esa casa. Luego de recorrer por unos minutos su hogar encontró a Jonás.

Larius: Jonás discúlpame de verdad que te iba a ayudar pero paso esto. ¿Dime si aun en algo puedo servirte? aun sentía un poco de mareo dentro de sí, pero para Larius era mejor mantener a mecate corto los regaños de su hermano, que rescatar una mejoría completa.
Jonás: No, mantente tranquilo ya hice todo lo que iba a hacer esto fue un improvisto. No estaba planificado, ya mañana veremos en que me puedes ayudar. Tienes mucho tiempo libre ahora que estas de vacaciones. Tenemos que cuidar de las bestias puesto que las crías están creciendo y será el tiempo de poder venderlas. Así que sube y busca como recuperarte por completo.
– Larius: Es-está bien desde la mañana te ayudare descuida. Le contesto de inmediato “Que  extraño que no me diga que no vuelva a subir al árbol, pero bueno “Que esto quede entre mis pensamientos y yo, además adoro subirme a ese árbol y sería un pleito constante entre hacerlo y no. No se lo podía creer, su hermano nunca se hubiese comportado así antes, tan amable después de tal descuido ahora no sé porque tengo tan negras la uñas, pareciera como si estuvieran llenas de hollín se dijo al verse las manos tan sucias como las de un obrero en las minas de carbón–. Al parecer es como algo quemado pero no he tocado brazas ni nada por el estilo, que extraño…. Y, solo es en la mano derecha. Bueno habrá de ser cuando caí. Tal vez alguna piedra quemada o algo así me ocasiono esto… pero no tiene sentid, ya dejare de pensar tonterías. Pero como sea no encuentro otra explicación ¿Qué habrá sido?
Desde ahora tendré que andar con cuidado, no sé por qué, pero siento que actúan algo fuera de lo común ¿o solo serán ideas mías? ¡Qué va!”. Pensó Larius mientras salía de su rostro una sonrisa a medias.

Ariela: ¿Hermanito adónde vas? Dijo la niña al percatarse de que su hermano estaba merodeando la casa en dirección hacia la puerta de atrás.
Larius: Afuera a tomar aire fresco ¿por qué? ¿Necesitas algo Ariela? ¿Quieres que te ayude en hacer algo en específico? Pero que no sea algo pesado. dijo sin ánimos.
Ariela: te ruego que no salgas por favor te acabas de levantar y no sabemos que te pudo haber pasado, tal vez tendrás alguna secuela de la caída. ¡No! Te dije que no salgas. ¡Has caso Larius por favor! Exclamo mientras él salía por la puerta haciendo caso omiso.
Larius: ¿Pero porque? Si estoy bien solo quería echarle un vistazo a la rama que se romp… ¡Wooooow! ¿Qué paso aquí? ¿Qué le paso al árbol porque está quemado? ¿Porque tiene esa gran grieta en él? ¡Ariela dime que paso! acaso eso se hizo por…. la vista era sorprendente. El árbol casi estaba partido por la mitad de arriba hacia abajo.
Ariela: Pues nada, es que cuando estabas dormido quiso llover. Parecía que se avecinaba una tormenta, pero al final no llovió solo un rayo cayó en el árbol. Jonás y yo nos asustamos mucho, sin embargo al mismo tiempo pensé que se lo merecía ese árbol por quebrarse antes de que te bajaras. ¡Jum!
Larius: No seas loca no hagas pucheros cuando hables. Ya tú estás grandecita para ello, además la culpa la tuve yo por subirme y ser descuidado. Pobre del árbol que bueno que no se quemó tanto. Solo una grieta que por cierto más bien parece rasguño no señas de un rayo. Hoy definitivamente ha sido un día meramente extraño. Tantas cosas pasaban sin saber del porqué. Definitivamente no era su día por que hasta uno de sus lugares favoritos casi se había destruido.
Ariela: Bueno hermanito ¿Ya comiste? Jeje Seguís alucinando o seguís aturdido nada de arañazo ni que hubiera un gato o león de ese tamaño para dejar tal marca, o por lo menos ningún ser parecido a ese ha venido por aquí.
Larius: Tienes razón Ariela algún fenómeno que modifico la contextura de la corteza del árbol ¿verdad? ¿O será que el árbol cobro vida inteligente? Eso habrá sido para que se diese las condiciones de dicha marca, mínimo el mismo se arañó lo que por casualidad podría ser el pecho de él. punzantemente hablo mirándola con el rostro serio y sospechoso.
Ariela: ¡Eso es! Mi hermano el genio así mismito ha de haber pasado ¿que sabemos?  ¿No será que es un árbol como los de los bosques sagrados?  Ahora olvidemos eso así dejemos las cosas y ya no hablemos de ese bendito árbol que casi te mata ¿Está bien? No tienes que desconfiar de mi palabra. ambos se sentaron en el amplio comedor del hogar, al haber entrado nuevamente a la casa.
Larius: Está bien hermana ya no hablaremos de eso porque sé que fue un mal susto para ti Aun molesto estaba pero más calmo se puso y  creo o supongo que hay una mínima posibilidad de que también para Jonás, pero como ya te imaginaras lo digo a tientas.

Había una enorme factura sentimental por el mal trato de Jonás hacia sus hermanos que era evidente. En ocasiones se sentían como en  la guardia del reino; inclusive pensaban que allí eran más amables o por lo menos daban un mejor trato del que Jonás les ofrecía. Desde temprana edad había sido algo sin importancia para su hermana y el pero poco a poco ello iba cambiando. Larius sentía con mayor tristeza el ser tratado de esa manera por su hermano, ya que como una gota constante Jonás iba erosionado su tranquilidad y su paz interior. Irónicamente para Larius Jonás era como su principal figura algo que admiraba contrariamente sin razón.

Larius: El día de hoy no tiene sentido esta sin explicación y las que me han dado pues dejan mucho que hablar, ¿además Ariela, Jonás asustado por mí? ¿En qué mundo pasa eso? Dijo hablando consigo mismo– Debo de averiguar qué es lo que tratan de esconderme.

Pensó detenidamente mientras mantenía su quijada con la mano derecha sentado en el comedor. En un determinado momento se escuchó un pequeño estruendo en el piso de arriba, un sonido peculiar no desconocido para los chicos.

Ariela: ¡Jonás! ¡Larius! vengan es la alondra de nuestra madre trae un mensaje ¡Debe ser avisando que viene mañana! ¡Que felicidad mañana viene mamá!Exclamo alegre la pequeña mientras esta desataba el mensaje que la avecilla traía atada en una de sus patitas pintas.
Jonás: Dinos que dice el bendito mensaje ¡no nos estés atrasando! grito con la normal cara de enojado que siempre ponía.
Larius: ¡si Ariela dinos que se puede leer en ese dicho papel! Gritaron los hermanos ya que Ariela leía y no en vos alta sino para ella misma.
Ariela: bueno se los leeré. dijo descontenta.

Estimados hijos quiero contarles que estos dos días que no eh estado en casa mi estadía ha sido sumamente agradable, ya que he estado en presencia de su tía Margaret que me ha recibido con sumo cariño en su hogar. Como les dije que pasaría la negociación de la venta de las bestias no se ha podido hacer fácilmente. He estado hablando con algunos compradores, pero lamentablemente estos no han querido ofrecer un precio justo, a pesar de esto, no he perdido las esperanzas de que lograre obtener un buen contrato con algunos comerciantes que vienen del lado del sur, de tierras jóvenes a como se le dice por aquí.

Estas personas deberán estar entrando a estos lugares en unas dos semanas, por esta razón les comunico a mi muy pesar que no llegare mañana. Me duele en el alma cambiarles de planes, pero ya su tía me ha ofrecido hospedaje y he aceptado. No se preocupen por mí el cuñado Erakio me está asesorando en cuanto a los cambios de precios respecto a la temporada y raza de los animales. Espero estén portándose bien y no estén en discusiones vanas que no llevan a nada.

Así que Jonás, tú que eres el responsable, puesto que así te asigne ya que eres mi hijo mayor, cuida muy bien de tus hermanos. Por favor calma ese carácter que te caracteriza. Confió en ti sé que tú puedes lograrlo, si te lo propones.
Me despido enviándole un gran beso a cada uno y un enorme abrazo, no sin antes decirle a Ariela que espero se esfuerce mucho en sus estudios, también quiero recordarle a Larius que se cambien la ropa interior todos los días y se lave bien atrás de las orejas. Hijo siempre es el mismo problema.

Con amor escribió su madre quien los lleva en su corazón impreso en cada rincón en el que ande.

Terminado de leer la carta Ariela con lágrimas en los ojos, hecho a volar al pajarillo en dirección de regreso hacia el hogar de su tía, Larius tenía las orejas rojas y Jonás comenzó a refunfuñar una vez más.

Jonás: tal y como pensaba. Las cosas no van bien se le ha hecho difícil vender estas bestias a nuestra madre. Hubiese sido mejor que yo hubiera ido no ella. Estoy seguro que a estas alturas tendría todo vendido a buen precio. mascullo muy enojado.
Ariela: Pero hermano ten paciencia confía en nuestra madre. No tienes que olvidar que el buen don Erakio estará allí ayudándola. Ella se dispuso a ser mejor comerciante no tienes por qué desconfiar. Ya verás cómo lo logra. Jonás no le contesto sino que dio media vuelta y camino a su habitación.

Dicho esto los jóvenes se dispusieron en ir a dormir. La noche había llegado muy rápidamente en el trajín del día tan extraño en la casa. Cada uno se fue en dirección de sus respectivos dormitorios. Larga noche le esperaba a Jonás ya que este era el más preocupado por el asunto. Ahora tenía doble carga; sumándole el misterio que debía esconder de lo ocurrido ese mismo día a su hermano y más días al cargo de todos ellos. Ariela era una joven no conflictiva pero a Jonás no le gustaba estar pensando que él era el responsable de ellos, podría decirse que esto era por la culpa de Larius que lo sacaba de quicio tan solo con su presencia.

Afuera en los alrededores del hogar los saltamontes daban un concierto con su cantar. La misma noche era estrellada como suele ser normalmente en el campo, con un cielo bello no solo por las estrellas, sino también por una de las hermosas lunas que hoy en solitario daba un brillo áureo maravillando a la naturaleza. Desde la ventana de su recamara Ariela observaba esta noche detenidamente. Sus pensamientos viajaban entre el aire y las estrellas. Se podía ver en su mirada un poco de inquietud. Algo angustiaba a esta niña, algo que definitivamente involucraba a su hermano. Su corazón estaba inquieto por ello casi sentía salírsele sin tener vuelta atrás. Mientras tanto Larius entraba a su cuarto acostándose y cayendo como piedra en un sueño profundo del cual solo despertaría hasta la mañana siguiente sin interrupciones.

Cuando hubo amanecido desde horas muy tempranas cada quien tomo su rol en los quehaceres del hogar. Ariela termino el desayuno muy temprano como de costumbre, teniéndolo listo y servido en el comedor. No era obligado que ella lo hiciese ya que su madre le había enseñado a cada uno de ellos a cocinar, pero para ella tal acto significaba uno de los placeres más gratos que pudiesen existir. Amaba el servirles a sus hermanos y por parte de ellos no había objeción.

Como siempre lo primero que hacia Jonás al levantarse era disponerse a arreglar minuciosamente todo aquello que tenían que ver con el cuido de las bestias, las cuales estaban en los corrales. Era obsesivo en el cuido de ellas. Su afán no tenía límites cuando se trataba de darlo todo en lo que más le gustaba, aunque cabe destacar que era lo que más le gustaba más no lo que más amaba hacer. Para saber eso se tenía que buscar una respuesta más profunda  y aterradora.

Larius como siempre dormía hasta el último momento en que tenían que salir hacia el corral y a las bodegas. Esto irritaba de gran forma a Jonás, su paciencia era todos los días puesta a prueba por su hermano menor cuando tenían que ir a dicho lugar.

Jonás: ¡YA ES HORA QUE DESPEGUES LOS PARPADOS UNO DE OTRO SE TE VAN A COCER! COMO ES POSIBLE QUE SEAS EL ULTIMO EN LEVANTARTE. ¡YA, YA! ¡ARRIBA! 

El Grito fue como rugido de león a Larius que aun dormía embolsado de pies a cabeza. Atónito  por escuchar dicho grito se desembolsó rápidamente como si su vida dependiese de ello, dio media vuelta en la cama cayendo este de boca abajo como costal de papas. Dicha caída fue una caída aparatosa, muy dolorosa desde cualquier ángulo en que se le viera. Sin duda alguna se le inflamaría el rostro en algún lado.

Jonás: ¡Ya te volviste a caer! Siempre es lo mismo pareces que amas el suelo. ¿Te encanta verdad? ¿Dime te gusta darles besos? lo miro burlescamente y de muy grave semblante.
Larius: ¡ya, ya! ¡Que buen Jonás! Puso sus manos en frente para levantarse aparte de asustarme y provocarme esta caída tan dolorosa te burlas de mí dijo aun entre dormido y despierto el chico, repuesto en pie.
Jonás: Está bien calma dijo más serio solo  alístate rápido, vamos para el corral. Tenemos muchas cosas que hacer. Hoy si me ayudaras así que ni sueñes que te irás a contar ovejas. Si tenías planes pues desáselos y guárdalos para otro día ¿Me escuchaste?
Larius: si mi capitán Musito temeroso.
Jonás: ¿Cómo me dijiste? –Espeto de golpe.
Larius: Que si, si te escuche respondió de mala manera Larius.

Al estar listo Larius luego de desayunar velozmente (ya que era muy tarde) se pusieron en camino al corral. Tal lugar estaba a unos cuantos metros de distancia de la casa. Era muy grande casi exageradamente. Ahí se encontraba un sin número de bestias todas grandes muy bien cuidadas, por supuesto que las mejor tratadas eran las hembras con crías. Estas eran el mayor tiempo cuidadas por Jonás y su madre, a veces  también por Larius pero el siempre buscaba la forma de escabullirse y hacer otras cosas.



Larius: Hermano mira iré a ver a Lykaios debe estar trayendo del campo a los machos que estaban pastando. dijo ya caminando en la dirección mencionada.
Jonás: Está bien me parece buena idea. Mira llévale esto, se lo eh preparado saco del bolsillo de adelante del pantalón algo envuelto de mal olor y se lo tiro a Larius.
Larius: ¡que es esta puercada no lo pudiste hacer más asqueroso! Dijo con cara de querer vomitar por todos los cielos esto parece como si lo hubiese vomitado un cerdo después de que se lo comiese descompuesto. ¡Y mira que lo cerdos comen de todo!
Jonás: pero de que te quejas si huele casi idéntico a tus zapatos. Es más diría yo que deben de saber a lo mismo jajaja inexplicablemente Jonás carcajeo.
Larius: ¡no me causa risa! lo que pasa es que se me viven mojando y no los pongo a secar el tiempo suficiente. vocifero con cierto miedo.
Jonás: si, si lo sé, eso es porque te sudan muchos los pies al parecer más que las axilas. Deberías cuidar más de tu  aseo. le dijo casi sonriendo otra vez, pero el intento fue fallido.
Larius: desde cuando eres tan chistosito hermano  musito ya enojado con cara muy seria.

La frustración del joven llegaba a los limites más elevados ya que inexplicablemente su hermano que desde hace mucho no se comportaba así. Era tan raro que anduviera de buen humor. Esto hacia terriblemente confusa la situación en la que el chico estaba pasando. Era totalmente fuera de lugar ver así a Jonás. Un evento que se repetía cada tantos millones de años.

Luego de esa escena amena entre hermanos Larius a como había dicho se dispuso en ir a ver a Lykaios. Lykaios era la mascota guardián un perro gigante, un tipo de animal especial parecido a un Husky siberiano pero mucho más grande y robusto, pelaje café y lizo con ojos del mismo color. Este hermoso animal era el que protegía el rebaño de cualquier depredador, no importando si este fuera hombre, animal o cualquier otro ser, su trabajo era no permitirle a ningún desconocido acercarse a las bestias.

Larius: ¡hey! ¡Hey! Lykaios ven, ven acá chico ¡vamos! te traje algo te lo manda Jonás. aquel animal corrió dando unas enormes zancadas lo cual hizo que en pocos segundo tras haberle gritado el chico, el animal se le abalanzara encima de él lamiéndolo.

Un espectáculo que a simple viste parecía como que este se tragase a uno de sus amos.Luego que el animal se calmó Larius saco de su bolsillo delantero de sus ropas lo que su hermano le había dado para que se lo entregara al animal. Lykaios al instante de una bocanada se lo trago y siguió acariciando a Larius. Definitivamente Lykaios estaba alegre por verlo  y por su suculento bocadillo. Pero Larius asquiento apartaba el hocico del animal que tenía un olor repugnante.

Al momento Larius termino de comprobar si se encontraban en buen estado las bestias. Contó una por una a cada una de ellas buscando heridas o muestras de alguna anomalía. Sin poder aguantarse escalo un árbol que estaba cerca. Desde allí se podía apreciar una hermosa vista, era la vista extensa de toda la planicie con las nubes al fondo de aquel recuadro. Era una pintura celestial la que los ojos de Larius apreciaban.

Súbitamente comenzó a aparecer algo extraño a la vista del chico. Aquello era algo que provenía desde muy alto en el cielo, desde las nubes para ser más exacto y cada vez se hacía de mayor extensión acercándose rápidamente. Cuando se pudo apreciar totalmente Larius noto que aquello tenía forma de ave pero no era un ave cualquier. Su tamaño sobrepasaba cualquier lógica. Sus rasgos eran los de un búho gris con ojos azules e iris negro. Era un animal imponente, enorme, y volaba en dirección de él acercándose a tal punto que sus alas casi rosaban a Larius.

Larius: ¿De dónde salió esta ave tan grande? ¿Qué querrá?
Discurrió Larius asustado de pies a cabeza mientras trataba de bajarse lo más rápido posible del árbol. Otra vez por sus monadas estaba en aprietos (peor aún si; no tenía quien lo ayudase) No pudo ni llegar al suelo cuando esta ave lo tomo de las piernas y se lo llevo a los cielos. El vuelo tan abrupto provocaba que ese momento para el fuese uno de los más aterradores en su vida, inclusive quitando de los primeros puestos el incidente un día antes en el árbol de su casa. 

Larius: ¡hey! ¡Suéltame! ¡No me comas por favor tengo mal sabor y no me he bañado! Gritaba con el corazón en la boca ¡además tengo hongos en los pies! ¡Mal aliento! ¡Y no he ido al baño desde ayer! gritaba Larius queriendo hacer que el ave lo bajase, este creyendo que el animal le iba a entender.

En un momento el ave bajo en picada hacia el terreno dejando al chico en el suelo (esto le fue de gran alivio hasta cierto punto). Larius trato de incorporarse para ponerse en guardia (en su mente solo tenía la idea de no dejarse comer por el ave) pero no se había ni medio levantado cuando el ave se le abalanzó encima con las alas extendidas.  Este  es mi fin  pensó, pero cuando se disponía a dejar el mundo de los vivos sintió algo extraño. Sintió como si la cabeza del ave buscase la mano de él esperando que la acariciase. En el instante esto le confundió. ¿Eran ideas suyas? ¿O estaba loco? pero de que el ave quería que la acariciara pues… ¡quería! aun asustado con los nervios alterados, casi inmóvil, no sabía por qué este extraño ser se comportaba así, solo sabía que le reconfortaba suponer que no moriría en ese lugar. Al momento el accedió a acariciarle sus plumas y el ave hizo uno sonidos tiernos y placenteros luego la misma criatura comenzó a acariciarlo con el pico.

Al pasar unos minutos luego de que el ave se tranquilizó (y no estaba encima de él) dejo de acariciarlo. La vista del animal se clavó directamente en él y se reflejó la imagen de Larius en ese par de hermosos ojos. Era una sensación muy distinta la que sentía. Era como nostalgia por alguien, ese alguien que en determinado punto de su vida lo hubiese conocido pero que por alguna razona había pasado casi una eternidad sin volverlo a ver. Posteriormente el ave miro hacia el cielo  justo cuando Larius había perdido el miedo y se disponía a querer acercarse sin recelo… el ave alzo vuelo y como vino así mismo se fue, perdiéndose en las nubes.  Larius desesperadamente comenzó a correr a toda prisa (porque el miedo le había vuelto). No era mucho lo que le había alejado el ave del lugar donde lo había encontrado. Al llegar de vuelta cerca de Lykaios para el asombro de él estaba dormido pansa arriba de lo más tranquilo como si nada hubiese pasado.

Larius: ¡Lykaios pero por qué no me has ayudado! ¡Estoy seguro que vistes que me secuestraron y casi me matan pero tú! ¡Tú nada hiciste! vocifero con todas las ganas posibles, pero Lykaios solo voltio, lo miro, dio un gran bostezo y se volvió a dormir.
Larius: ¡Qué barbaridad! ¡Dejarías de ser mascota de Jonás! te comportas igual a tu amo, pero bueno que le voy hacer. dijo indignado por todo lo ocurrido casi pataleando al suelo.

Cuando regreso donde su hermano no dijo nada. Estaba tan enojado y al mismo tiempo asustado que no tenía ganas de comentar ni una sola palabra, porqué o no le creería su hermano o sin duda alguna el daría gracias por el susto que le había pasado.

Jonás: ¿cómo te fue con las bestias? ¿Dime ay alguna anomalía alguno enfermo? le dio Jonás limpiándose con la muñeca el sudor que le corría de la frente en los ojos ya que estaba rajando leña cerca de los establos.
Larius: pues, pues la verdad no hermano todo bien. Revise a varias bestias para asegurarme que Lykaios no se estuviera equivocando al no me llevarme ninguno. Como ya sabes el instinto de él siempre nos ayuda a averiguar si algún animal está enfermo. En unos minutos Lykaios como de costumbre los traerá hacia el corral para que las bestias duerman junto con él.
Jonás: mm más te vale que ni él ni vos se hayan equivocado ¡porque si no! cortando con gran estruendo un grueso tronco amargo.
Larius: si, si tranquilo no me equivoque mucho menos tu mascota. No desconfíes de él ¿acaso no lo entrenaste bien? ¡Debería ser tu orgullo! Es un animal muy raro ya que no es lobo ni un alunado, por algo jamás lo quisiste vender y mira que te ofrecieron muchísimo oro a cambio.
Jonás: eso no te incumbe es cosa mía. Métete en tus asuntos y deja de estar en los míos, ¿acaso pedí tu opinión al respectó? ¿No verdad? O mejor dicho no que yo recuerde le tiro un gran manojo de leña a Larius el cual por poco logro esquivar.
- Larius: estaba bien ya, ya no te enojes hasta se te repinta la vena del cuello. ¿Por qué eres así? inmediatamente Jonás lo miro con ojos de asesino en serie tranquilo no me lo tienes que responder. Bueno como sea este animal es más de mi madre que tuyo. A él le debemos mucho. Él nos cuida y vigila a las bestias, y por eso ya desde hace varios años ningún animal se ha perdido.
Jonás: Es cierto nuestra madre aprecia de gran manera a este Lykaios. Además contrario a ti hermano él se ha ganado mi respeto. Es verdad, ahora que lo pienso bien él es más valioso que tú en la casa. Hace mucho más y gastamos muchísimo menos en él que lo que se gasta en tu desagradable existencia dijo con una cara burlesca y sarcástica.
Larius: ¡ya vas! ¡Ves no se te puede decir nada! todo es un pleito para ti, siempre te pasas buscando la manera de hacer chiquita a la gente. con cara de angustia dijo el muchacho.
Jonás: ya cálmate parecieras que vas a llorar. Mira que eso le luce a Ariela no a vos. No eres una niñita ¡eres un hombre! o por ahí va la idea, así que por favor trata de ajustarte al concepto ¿sí? Ahora bien camina vayámonos me llevare esta leña que ya hace falta en la casa.

Dicho lo último ambos se dispusieron en camino de su hogar. Jonás llevaba un hacha ceñida a la cintura y un gran manojo de leña en la espalda, para ser exacto en el hombro pero parte de la leña iba en la espalda. Inmensa era la cantidad de leña por lo que Larius no se lo podía creer y aunque no era la primera vez que apreciaba el musculoso espectáculo de su hermano simplemente no le dejaba de impactar ni un poquito como si fuese la primera vez que lo veía. Realmente Jonás se veía poderoso e imponente frente a sus ojos y a él lo hacía sentir una mísera paja que se desprendía libremente por el viento.  

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